Into The Wild. El sentido de la Libertad

Vamos a comentar la historia del joven Christopher McCandless, atleta y estudiante graduado con honores en historia y antropología en la Universidad de Emory en 1990, quien al graduarse rompió sus tarjetas de crédito, donó 24.000,oo Dólares de sus ahorros a una institución caritativa llamada Oxfam y emprendió una travesía que lo llevaría a Alaska y que le costaría la vida.

La aventura de Alexander Supertramp como se hacía llamar Chris para que sus padres no lo encontrasen luego de escapar después de su graduación, quedó plasmada en un libro de Yon Krakauer llamado “Into The Wild” publicado en el año 1996. Krakauer es escritor y alpinista, en una pasión juvenil escaló una montaña en Alaska, aunque sobrevivió a la experiencia un grupo de jóvenes que hacía un recorrido similar se perdió y fallecieron, esta vivencia identificó y conmovió de inmediato a Krakauer con la historia de Chris y lo llevó a realizar una exhaustiva investigación con la familia, el diario que llevaba Chris y las últimas personas que interactuaron con él.

Una vez publicada la novela, el actor, productor y director cinematográfico Sean Penn, leyó el relato y quedó fascinado con el mensaje de libertad espiritual de Chris MacCandless, contactó a Krakauer y realizó un guión que adaptó la novela al cine. El proyecto fue presentado a los padres de MacCandless y se negaron inicialmente a dar su autorización para realizar la película, una década más tarde prestaron su consentimiento y el asombroso relato de la travesía de Alexander Supertramp llegó al cine en el año 2007.

En febrero de 2011 Sean Penn, Yon Krakauer y la hermana de Christopher MacCandless participaron en el show de Oprah Winfrey y la vida del joven se ha convertido en objeto de culto y discusión en los Estados Unidos.

 McCandless nació el 12 de febrero de 1968, creció en Annandale, Estado de Virginia, localizada en el Condado de Fairfax, poblado que para el año 2000 contaba con 54.000 habitantes. Su padre, Walt McCandless, trabajó para NASA como un especialista en antenas, y su madre, Wilhelmina "Billie" Johnson, era la secretaria de su padre, para después constituir con el padre de Chris una exitosa compañía consultora.

Su hermana cuenta que cuando Chris tenía seis años de edad salió de su casa a las 3 a.m. y fue hallado a varias cuadras en la cocina de una vecino hurgando en una cajón con golosinas.

Chris fue capitán del equipo de carreras de su escuela secundaria W.T. Woodson, en 1986 de graduó, compró un pequeño vehículo Datsun de color amarillo y se fue todo el verano a recorrer el país.

Chris leía con asiduidad y sus lecturas giraron entorno a Tolstoi, Jack London y Henry David Thoreau, se piensa que éste último escritor, naturalista y filósofo estadounidense padre de la ética ecológica y autor del libro “La Desobediencia Civil”, quien vivió dos (2) años, a partir del 02 de julio de 1845, en absoluta soledad en un bosque cerca de Walden Pond para experimentar la vida en la naturaleza, ejerció mucha influencia en el destino de Chris y en la fijación de su meta de vivir de manera salvaje en Alaska.

La película da inicio con el descubrimiento de Chris de un autobús abandonado en un parque nacional en Alaska, el autobús es utilizado por los cazadores de alces como refugio en las temporadas de caza, allí lanza su declaración fundamental: “Un extremista, un viajero de lo estético cuyo hogar es el camino”.

Luego talla en un trozo de madera la siguiente frase: “Sin estar ya envenenado por la civilización, huye y camina sólo por la tierra, para perderse en lo salvaje, Alexander Supertramp, Mayo de 1992”.

En la recreación del almuerzo familiar para celebrar la graduación universitaria, sus padres ofrecen comprarle un automóvil nuevo. Chris les responde que si creen que quiere algo nuevo, que su viejo Datsun le va bien, y les pregunta: “¿Es que se preocupan por lo que vayan a pensar los vecinos?” Y termina diciéndoles: “No necesito un auto nuevo, no quiero un auto nuevo, no quiero cosas”.

La travesía de Chris lo llevará por los Estados de Arizona, California y Dakota del Sur, realizó trabajos agrícolas y alternó en períodos de estabilidad y contacto humano profundo, con otros de soledad total, tuvo que luchar por la comida, y sobrevivió a grandes retos como cuando perdió su automóvil en un diluvio, bajó en canoa por el Río Colorado y viajó de polizón en trenes, en esta vida salvaje a Chris le gustaba retarse para sobrevivir con elementos mínimos y demostrar sus capacidades frente a circunstancias adversas.

Cuando inicia su aventura en la película lanza la frase siguiente: “La libertad siempre nos fascina, la asociamos en la mente con el escape de las obligaciones, la ley y la opresión.”

Después cuando comparte con Jan y Rainey una pareja de Hippies que viajaban por los Estados Unidos en un motorhome vendiendo libros usados, dándose un baño en las playas de California, comenta: “Los regalos del mar son golpes duros, y te da la oportunidad ocasionalmente de sentirte fuerte, no conozco mucho sobre el mar, pero sí sé que es así, y también sé lo importante que es en la vida no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte, para medirse a uno mismo por lo menos una vez en la vida, para encontrarse a uno mismo en las condiciones más primitivas de la condición humana.”

En otro pasaje de la película cuando Chris navega por el Río Colorado, sin atender a las restricciones para navegación que imponían pagar 2000 dólares o la obligación de remar con un guía certificado, reflexiona: “Si admitimos que la vida humana se rija por la razón, la posibilidad de vivir se destruye.”

Chris MacCandless muere el 18 de agosto de 1992, a los veinticuatro (24) años de edad, su cuerpo es encontrado dos (2) semanas después del fallecimiento por unos cazadores de alces en un autobús abandonado en las cercanías de Stampede Trail en Alaska, para entonces sólo pesaba treinta (30) kilos, según su diario sobrevivió con éxito durante 113 días cazando animales pequeños y comiendo hortalizas, pero cuando intentó salir de la zona, el caudal del río Teklanika estaba crecido y no le fue posible cruzarlo, debió regresar al autobús y por error comió una hortalizas venenosas que lo dejaron muy débil, al llegar el invierno esta serie de hechos casuales y desafortunados lo llevaron a la muerte, escribió que: “La felicidad sólo es verdadera cuando es compartida.” Y una despedida que transcribo sin traducir: “I have had a happy life and thank the lord. Good bye and may God bless all.”       

La Vida y muerte de Chris es un llamado de atención a la crisis que vive la cultura occidental, después de la denuncia del nihilismo formulada por Nietzsche hace ya más de cien años, en estos términos: “Un Hombre nihilista es aquel que considera que el mundo que es, no debiera ser, y que el mundo que debiera ser no existe. De acuerdo a este punto de vista nuestra existencia (acción, sufrimiento, voluntad, sentimiento) no tiene sentido”. (Voluntad de Poder)

Hemos aceptado el fracaso de la razón para dirigir la existencia, a pesar que nuestra cultura intentó desde Grecia hasta nuestros días fundamentar su ética en la lógica. La sensación de vació, de nausea y de vértigo ante la incertidumbre nos embarga, es como si las bases se disolvieran y el piso bajo de nuestros pies desapareciera, necesitamos con urgencia llenar el vació dejado por este modelo de lógica como fundamento de la vida.

El grave problema que enfrentamos como sociedad es que, no sabemos qué colocar como sustituto a la razón, influenciado por el pensamiento del filósofo estadounidense Charles Pierce y luego de presenciar una exhibición del pintor Surrealista Rene Magritte, he arribado a la siguiente conclusión: Lo que Magritte establece como “el pensamiento se asemeja”, yo lo definiría como la “asimilación del misterio”, ya que cuando interviene el pensamiento su función es “abstraer” y no puede llegar jamás a conspirar en la unidad con el misterio, de allí que el ser asimila la experiencia existencial o “vivencia”, cuando conspira con todas las fibras de su cuerpo el fluir del mundo, en un estado de sencilla conformidad y éxtasis al mismo tiempo. Esta capacidad de humana de trascendencia sólo tiene cabida cuando el espíritu recobra las potencialidades imaginativas y creativas desterradas por la razón. 

El seno convencionalista típicamente Norteamericano, en la cual el padre de Chris a pesar de estar casado, deja a su esposa para convivir con la madre de Chris por intereses empresariales (conveniencia productiva), aunado al espíritu aventurero del joven, produjeron en Chris un estado de rebeldía por la intoxicación que le produjo su familia como expresión de la sociedad y su modelo de vida de implacable deducción ante toda circunstancia, obtuvo una respuesta del joven que se manifestó en la huida, el aislamiento y la soledad.

Ciertamente, la naturaleza ejerce un efecto en el alma sobrecogedor, las grandes montañas, los valles insondables y la brisa del mar nos ponen en contacto con la maravilla que es existir y reconocemos a cada instante cuando estamos frente a estas monumentales obras de la naturaleza, que nos embarga un sentimiento que nos sobrepasa y nos deja asombrados de pertenecer a ese instante, en el cual no nos sentimos juzgados por nada.

Cuando observamos una manada correr libremente por una pradera, nos transmite un sentimiento de libertad infinita y nos percatamos con embargados de asombro que, unas simples bestias gocen de más libertad que nosotros como seres humanos.

Todas estas emociones cargadas de nostalgia frente a la naturaleza provocan el surgimiento del movimiento Romántico y qué decir del regreso al “Buen Salvaje” de Juan Jacobo Rousseau.

A pesar de la fortaleza y el valor espiritual de Chris, tal vez dada su juventud, le faltó dar el paso siguiente, el paso que es la clave para establecer las bases de un nuevo modelo de sociedad, y no es otro que, conferirle valor a la sensibilidad que mana de nuestro espíritu para que junto a la imaginación nos convirtamos en seres creativos, y con esto ya se arroja una luz sobre la clave del nuevo fundamento para la conducta de los seres humanos o para fundamentación de una nueva ética.

En palabras de Sara Barrena: “La ética depende esencialmente de la estética porque no podemos saber cómo estamos preparados para comportarnos deliberadamente hasta que no sepamos lo que deliberadamente admiramos.”

Si aceptamos que ante la elección entre alternativas, sólo se elige cuando no contamos con una base racional, de lo contrario, estaríamos frente a una deducción que no es más que un ejercicio lógico, por cual ningún ser humano se distingue de otro que verifique el mismo proceso deductivo, es decir, todos optaríamos por el mismo resultado o la misma selección.

Si aceptamos que el espíritu no se descubre, el espíritu se crea. Que el espíritu no se conoce, el espíritu se construye.

En este punto es oportuno invocar a Peirce: “La mente no está sujeta a “ley” en el mismo sentido rígido en que lo está la materia (…) siempre permanece una cierta cantidad de espontaneidad arbitraria en su acción, sin la cual estaría muerta.”

Aquí debemos conectar con MacCandless, cuando dijo que si admitimos que la vida humana se rija por la razón, se destruye la posibilidad de vivir.  Entonces, debemos concluir que el único camino posible para participar en la creación de nuestro espíritu, es, a través de la aceptación de una simpatía espontánea inexplicable de manera racional de nuestro ser con alguno de los rasgos del mundo, que nos individualiza y a la vez nos permite conferirle un sentido a la existencia, en esta aptitud participa activamente la imaginación vinculada con la realidad circundante para que de manera creativa recuperemos una dignidad de lo humano, tristemente arrebatada por el cálculo lógico.      

Chris al igual que todos nosotros sintió la intoxicación de una sociedad con categorías preestablecidas, criterios que dividen e inhiben la acción, una moral basada en la hipocresía y la apariencia, un aislamiento y negación de la experiencia y la aplicación de normas ante toda situación.

Chris a pesar de vivir instantes vitales de libertad absoluta, no pudo obnubilado por la necesidad de escape abordar el siguiente paso, el de trascender a darle valor a lo que espontáneamente complace a su espíritu, para convertirse en un agente creativo y de esta manera reencontrarse con el otro, tal vez en los momentos de agonía vio esta circunstancia cuando escribe: “La felicidad solo es verdadera cuando es compartida”.

Todos tenemos un Christopher McCandless dentro de nuestro pecho, ansiando salir en libertad a la libre expresión de su espíritu, tenemos que construir como sociedad una nueva manera de reunirnos, una nueva forma de interactuar que termine de derribar las ruinas dejadas por la estructura exclusiva de la lógica deductiva, sabemos que el vacío existe, sabemos que el modelo fracasó de manera estrepitosa, pero no hemos reconocido que el hueco dejado debe ser llenado por el sentimiento estético que vibra en el alma de todo ser humano, que no se sigan perdiendo vidas y jóvenes desesperados ante la asfixia del espíritu que causa el modelo que preservamos entre las manos, ya no debemos hacer las cosas porque sean lógicamente correctas o convenientes, tenemos que hacerlas porque así lo sentimos, no dependemos del conocimiento sino del sentimiento, con ello el fundamento de la ética en la estética sea hace accesible a todos los seres humanos y no sólo a aquellos que cobraron “conciencia” a través de su ilustración.

Para salvarnos de esta aridez espiritual debemos darle cabida nuevamente a la imaginación como si fuéramos niños, ella constituye una capacidad innata del espíritu humano que ha sido insultada y menospreciada por los razonadores de oficio, al incorporar esta capacidad en el eje de nuestra conducta, entonces, volveremos a ser entes creativos que combinan una parte objetiva dada por el mundo exterior, con una facultad imaginativa proveniente de su ser para transitar la existencia, como lo sugiere Sara Barrena: “Esto quiere decir que la mente no sólo se moldea por la experiencia exterior, por la influencia del mundo sobre ella, sino también por su propia acción interna y, en particular por la acción de la imaginación.”

Chris no perdió, como algunos piensan la batalla contra la naturaleza, o fue un tonto por no llevar un mapa o llevar todos los implementos necesarios para garantizar la sobrevivencia, cada instante de comunión infinita que vivió con el entorno de lo que Chris estimó y creyó que debía ser su destino lo justificó todo, incluso la vida, creo fervientemente en su declaración final de haber tenido una vida feliz.

Tomando como inspiración la frase de Chris, según la cual lo importante en la vida no es ser fuerte, sino sentirse fuerte, ya que somos una brizna sometida a miles de factores imponderables de la existencia, desde enfermedades hasta eventos casuales que marcan y determinan nuestro destino, lo importante es cargarnos de ese sentimiento de fortaleza para apostar a nuestras potencias creativas e incorporar cada unos de nosotros un nuevo modelo de comportamiento y nueva ética cargada con ese sentimiento de fortaleza que dimana de la convicción de convertirnos en viajeros estéticos por los senderos del mundo y la existencia.

PD: La foto utilizada para este artículo fue rescatada de la cámara fotográfica de Chris sin revelar en el autobús que se convirtió en la última morada de este viajero de lo estético.