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Libreta de Anotaciones Parte V |
…si se pliega, no a las fuerzas de la naturaleza, sino a las exigencias de la necesidad científica –verdadero rostro de la “Diosa de ojos fríos”- o a la lógica de los valores establecidos, pierde su entidad moral, pues tales formas racionales no son sino “un velo destinado a ocultar el espectáculo aterrador de la verdadera realidad, que no tiene estructura alguna, si no que es un salvaje remolino (…) del espíritu creador que ningún sistema puede captar. (Bosco comenta a Berlin)
No hay ni puede haber principio ni valor más alto que los fines individuales y por tanto, no hay principio en nombre del cual deba permitirse cometer violencia o degradar (…) a los individuos, únicos autores de todos los principios y todos los valores. (Herzen)
Goethe dice en algún pasaje que una mariposa viva, con sus brillantes y hermosos colores, se convierte en un cadáver gris, carente de vida, desde el momento que la atraviesa el alfiler de Moses Menselson. (Berlin)
O no hagas nada o hazlo todo; el mediocre, el moderado me repelen, prefiero lo extremado. (Johann Georg Hamann)
Piensa menos y vive más. (Hamann)
Todo cuanto el hombre se propone realizar, ya fuere en la esfera de la acción, ya en la de la palabra, ha de brotar de todas sus energías reunidas. (Goethe)
La convicción de que el mundo o la naturaleza era un todo único, sujeto a un único conjunto articulado de leyes, que podía descubrirse en principio por la inteligencia humana; que las leyes que gobiernan a la naturaleza inanimada eran en principio las mismas que gobernaban a las plantas, a los animales y a los seres capaces de sensaciones y sentimientos propios: que los hombres eran capaces de mejoramiento; que existían ciertos fines humanos objetivamente reconocibles que, literalmente, todos los hombres exigirían con determinación, tales como la felicidad, el saber, la justicia, la libertad y lo que se describía, de modo algo impreciso pero claramente comprensible, como virtud; que estos fines eran comunes a todos los hombres por su calidad de tales y no eran inalcanzables ni incompatibles y que la miseria humana, el vicio y la locura se debían sobre todo a la ignorancia de esos fines o de los medios para alcanzarlos, ignorancia debida a su vez, al conocimiento insuficiente de las leyes de la naturaleza. (Berlin)
La sabiduría es sentir, el sentir de un padre y un hijo. (Hume)
La existencia de las cosas más pequeñas descansa en las impresiones y no en el raciocinio. (Hume)
Con los números como con las palabras se puede hacer lo que se quiera. (Hamann)
La existencia precede lógicamente a la razón; es decir, lo que existe no puede ser demostrado lógicamente por la razón, sino que debe primero ser experimentado por sí mismo y entonces se podrá, si así se quiere, construir sobre ello estructuras racionales cuya fiabilidad no puede ser mayor que la de su base original. Existe una realidad prerracional, cómo la ordenamos es en última instancia, arbitrario. (Hamann-Berlin)
…que la visión determinista, basada en el cálculo de riesgos, puede que no reduzca mi libertad como ser racional, pero sí liquidarme como artista. (Berlin)
La luz está en mi corazón pero cuando intento llevarla a mi cabeza se desvanece. (Jacobi)
El universalismo es búsqueda ociosa, un conato de reducir la rica variedad del universo a una uniformidad estéril que es, en sí misma, una forma de no hacer frente a la realidad, de intentar encerrarla en algún estuche lógico prefabricado a nuestro gusto: es un insulto a la creación y una muestra de fatua e imperdonable presunción por parte de quien intenta actuar así. (Berlin)
Donde hay creación puede haber siempre revelación. (Hamann)
El mundo parte de hilos que no pueden cortarse sin dañarse a uno mismo o a los otros. (Hamann)
La razón secciona y fragmenta, reduce; por ejemplo, el tiempo a “instantes” aislados. Lo que presta continuidad a éstos es el “hilo” por el que la providencia –y sólo ella- los une. Este hilo por sí sólo asegura de un modo potente la continuidad de los momentos y partes del fluir de la vida, que hace de esto una sola pieza. (Hamann)
La primera tarea de un hombre que persiguiera la verdad era mostrar sus vacías ficciones verbales y declarar que la tarea de la razón no es otra que la de aumentar el saber teórico –sólo el hombre entero, con sus pasiones, emociones, deseos, reacciones fisiológicas, etc., puede acercarse a la verdad-, sino la demostración de los límites del conocimiento, la aceptación de la ignorancia y de la debilidad del hombre. (Berlin-Hamann)
El lenguaje es significación fluyente y compartida: los hombres de genio saben emplearlo pero el orden establecido lo convierte, como a todo, en un dogmatismo estéril que se apresura a ofrecer a la veneración propia y del pueblo. Esto transforma las relaciones humanas en relaciones mecánicas y convierten a unas verdades que estaban vivas, o/y a la espontánea capacidad para actuar con sentido de las cosas, en reglas muertas, en objetos de veneración idólatra. (Berlin-Hamann)
Es el lugar en que una visión específica humana-un momento de iluminación o de comprensión ordinaria, en el que un hombre capta su situación y sabe cómo actuar para lograr sus fines espontáneamente establecidos- se convierte en una fuente de autoridad pseudo-objetiva, en una fórmula, una ley, una institución, en algo ajeno a los hombres, concebido como eterno, inalterable, universal: un mundo de verdades necesarias –las matemáticas, la teología, la política, la física- que el hombre no hace y no puede alterar, un mundo cristalino, puro, un objeto de divina veneración. (Berlin-Hamann)
Ser hombre era comprender en cierto grado cuáles eran los fines en la tierra: esto sólo se entendía mediante la comprensión de uno mismo, que sólo podía hacerse en la interrelación humana en la que los hombres eran cada uno reflejo de los demás; en esa interrelación, al comprender a los demás –mediante la comunicación- y ser comprendidos por ellos, llego a comprenderme a mí mismo; pues si viviera sólo en el mundo, la comunicación y pensamiento, nunca podrían desarrollarse. (Berlin-Hamann)
Mendelssohn exponía la doctrina liberal ortodoxa de la ley natural, según la cual el estado se fundamentaba sobre doctrina o acuerdos recíprocos entre el gobernante y el gobernado, cumpliendo cada uno sus funciones propias y estipuladas, y que al descansar sobre la santidad de las promesas –dispuestas por la ley natural y reconocidas por todos los hombres racionales-, la ley exigía obediencia universal. Extraía de aquí las elementales consecuencias liberales que Spinoza sacara ante que él: puesto que las promesas sólo eran válidas si se otorgaban libremente, ello entrañaba la libertad de pensamiento y expresión, la ausencia de coerciones sobre las opiniones de los hombres, incluyendo el reconocimiento de la ley natural sobre la que se fundamenta la validez de los compromisos; pues a menos que los hombres fueren libres de llegar a cualquier conclusión a la que pudiere conducir el ejercicio de la razón natural –y las obligaciones que brotan de ella- y la de una base racional para el gobierno podrían no ser válidas. Aunque a un gobierno le fuera lícito tener el derecho y el deber para restringir y coercionar la acción, no podría –sin destruir el fundamento de su propio derecho- imponer opiniones o perseguir la disidencia, salvo cuando ésta tomara formas violentas o se dirigiera a perturbar el orden público. Esta era la forma en que el Siglo XVIII destilaba las opiniones mantenidas en el siglo anterior sobre la disensión religiosa por Spinioza. Locke y todos los progenitores de la Ilustración. (Berlin-Hamann)
La ley natural era para Hamann una horrenda quimera, una gran construcción fría de la inteligencia racionalizadota que carecía de toda realidad. (Berlin-Hamann)
No existe ninguna estructura única, universal, pública, objetiva –sea la ley natural o al estructura racional del universo o alguna inventada por los filósofos- que pueda ser contemplada por cualquier hombre en cualquier tiempo y que, si suponemos la adecuada capacidad intelectual, pueda percibirse en su esencia y autoridad eterna e inmutable. (Berlin-Hamann)
Para él (Hamann), el significado de la acción se ejemplifica mejor en el mundo infinitamente variado y rico de la autoexpresión individual: en el esfuerzo de los niños para representarse cosas y para comunicar deseos y fantasías, para expresar su personalidad mediante la creación de obras de arte que encierran sus puntos de vista, es decir, expresan significados con el empleo de elementales esbozos o con alguna cosa distinta de ellos mismos, para representar cuanto imaginan o piensan que existe y que es digno de ser identificado. (Berlin)
Se acepta que es absurdo que la razón pueda desenmarañar lo que un artista, un amante o un hombre ordinario en circunstancias ordinarias hace o quiere decir. (Berlin)
El autoconocimiento y la autoestima son las auténticas normas para conocer y amar a los demás. (Hamann)
Todos nuestros deseos y pasiones tienen al autoconocimiento por su objeto. (Hamann)
Suprimir aquello que vamos encontrando en nosotros para favorecer únicamente a una de nuestras facultades –la capacidad de análisis racional- es una automutilación, que sólo puede conducir a la perversión de nuestra naturaleza y a la distorsión de la verdad. Se nos ha dado la carne y las pasiones; no pecan por existir; pueden pervertirse pero el seductor es siempre la fría razón que desea afirmar su propia autoridad y usurpar la de las otras facultades. (Berlin-Hamann)
¿Cómo podrá llegar a sentir un hombre si ha mutilado sus óranos? (Hamann)
Las pasiones son como los miembros. Mutilarlas es privarnos de la capacidad no sólo de sensación sino de comprensión. La filosofía puede controlar y guiar pero nunca tomar la iniciativa. Toda energía es psicofísica: procede de la unidad del cuerpo y del alma. Templar las pasiones es debilitar la espontaneidad y el genio. (Berlin)
Intentar restaurar en nuestro interior una visión de la vida menos quebrada, más espontánea y ser así contados entre los inocentes, entre aquellos que no se enredan por doctrinas o por la despótica organización social de autócratas ilustrados de la política, de la ciencia y el arte. (Berlin)
Hamman y tras él Blake, estuvieron entre los escasos escritores, anteriores a los románticos, que concibieron la doctrina de la necesidad de una autoexpresión total, como objetivo de la natural búsqueda humana de libertad, escribieron de esto sin nerviosismo ni miedo y con una sensibilidad de intuición profunda y empática. (Berlin)
El lenguaje es aquello con lo que pensamos y no aquello con lo que podemos traducir: el significado de la idea del lenguaje es usar símbolos. Las imágenes vienen antes que las palabras y las imágenes se crean por las pasiones. Nuestras imágenes y, más tarde, nuestras palabras (que no son más que imágenes usadas de manera sistemática (…)), se colorean y transforman por el más mínimo cambio de nuestra experiencia. (Berlin)
El lenguaje como todo aprendizaje, no es mera invención, sino más bien una reminiscencia. (Hamann)
Es absurdo suponer que la sociedad humana se fundó o podía haberse fundado sobre una promesa o deseo de utilidad o para evitar peligros o sobre cualquier otra consideración racional. (Berlin)
La imagen es la de una entidad –el hombre- empeñada en perpetua actividad, en la construcción de su propia vida y al de los demás, con ladrillos suministrados por la sensación y la imaginación llamados símbolos, que se denominan, a veces, equivocadamente, nociones abstractas a las que se les atribuye vida propia e independiente; a veces, más equivocadamente aún, se las ve como separadas de los sentidos, características eternas de un mundo trascendente, llamadas universales: especímenes eternos e inmutables de un mundo sobrenatural que Platón concibió de un modo, Descartes de otro y Kant todavía de otro. (Berlin)
El pecado capital es confundir las palabras con los conceptos y los conceptos con las cosas reales. (Hamann)
Un conflicto entre lo que el hombre es verdaderamente –autoexpresivo, creador, capaz de amar (o de odiar)- y ese ser ficticio que han inventado, sin pretenderlo, las fórmulas sociales, morales y estéticas, filosóficas. Este ser, cuyo fervor busca el filósofo, al que intenta aproximarse y al que desea ajustarse él mismo, es un monstruo de su propia creación, elevado a real a partir de un juicio sobre sí mismo y al que da nombres tales como “opinión pública” o “moralidad común de la humanidad” o “Estado” o “Iglesia”. (Berlin-Hamann)
El hombre de sensibilidad solo obedece a los impulsos de la naturaleza y no profiere sino el grito que brota de su corazón; tan pronto como intenta moderar o forzar este grito, desde ese momento, desde ese momento es un comediante en plena actuación. (Diderot)
Uno es uno mismo por naturaleza y es otro por imitación. (Diderot)
El hombre está alienado, es un ser que pierde la fuente de la realidad y la inmediatez del sentimiento y de la experiencia de los sentimientos. Tan pronto como el hombre empieza a construir otro mundo, a hacerlo equivaler al mundo real que ha perdido –el mundo abstracto de las ciencias, el mundo suprasensible de la metafísica- el hombre se aniquila. (Berlin)
Berlin desarrolla una noción de alienación como sometimiento de los hombres a sus propias creaciones conceptuales. (Henry Hardy)
LO que se da, se da; aprender a someterse es aprender a comprender. (Berlin)
Hamann opinaba que el genio es individual e imposible de nutrir o cultivar por la organización social; cada hombre era lo que era, veía lo que veía y hablaba a los que le entendían, no a todos, sino a aquellos con los que mantenía una relación especial, sin que pudiese decirse cuántos. (Berlin)
Quien confía en el juicio de otro más que en el suyo, deja de ser hombre. (Hamann)
La acción de cada día la fe en el instinto, en la comprensión sin la que no hay comunicación alguna con los otros, en los encuentros directos, cara a cara, con las cosas y los hombres, en la plenitud de la vida. Así crean los artistas, pero también así llegan los hombres a realizar lo más humano que hay en ellos, y así, también, las sociedades alcanzan la unidad de espíritu y sus miembros, aquella mezcla de sabiduría práctica, amor y satisfacción sensual, que distingue a los seres humanos completos de los absurdos embelecos en dos dimensiones de los teorizadores y por eso los diferencia de aquella sequedad interior y enajenación, propia también de los profesionales de la teoría, que los lleva a confundir la vida real con sus categorías estilizadas, carentes de carne y sangre. (Berlin)
Piensa menos y vive más. (Hamann)
Lo que o puede conducir a error (…) carece de interés; y que aquello de lo que no se puede abusar tiene poco valor práctico. (Jacobi)
Las reglas no lo son todo, lo que importa es algo más inmediato, íntimo, oscuro y cierto. (Diderot)
La confianza del sonámbulo brota de su ceguera; la realidad es desconcertante pero tiene que ser encarada. (Berlin)
La razón tomada en sí misma es impotente y cuando impone sus dictados es un usurpador y un impostor. (Hume)
Existen dos modos de gobernar la bambalina y el bambú.
El hombre debe vivir por sí mismo, no tutelado por otros y “vivir por sí mismo” es dar cuenta –o más frecuentemente, fracasar en el intento- de lo que uno ha experimentado vitalmente, y emplear las teorías sólo como muletas que hay que abandonar cuando se presenta la experiencia directa. (Berlin)
El terror a todo ordenamiento que enclaustre al individuo y destruya sus valores más profundos. (Berlin-Marx)
La ambición de newtonizar todos los conocimientos tiende a embotar la sensibilidad ante los matices, a disminuir la receptividad ante las impresiones empíricas, a hacer valer la forma a expensas del contenido, la uniformidad a costa de la variedad, de la plenitud de la vida y de la metamorfosis calidoscópica de la experiencia actual que llegan a perderse, deslizándose por los huecos de una red conceptual más elaborada. (Berlin)
Los defectos y los vacíos, esto es, el conocimiento de lo más alto y lo más profundo de la naturaleza humana, son lugares desde donde únicamente pueden los hombres elevarse al ideal y solo el descenso al infierno del autoconocimiento construye el sendero para transformarse en divino. (Hamann)
Sin libertad para ser malvado no hay mérito, y sin libertad para ser bueno, no hay ninguna atribución de culpa, por tanto, por tanto, no hay en absoluto ningún conocimiento del bien ni del mal. La libertad es el máximun y el mínimun de nuestras capacidades naturales, cimiento y fin de todo sentido, desarrollo y alcance. Ni el instinto ni el sensus comunis determinan al hombre (…) Cada hombre es su propio legislador, pero también el primero y más inmediato de sus súbditos. (Hamann)
El hombre es el mayor mime de todos los animales. (Hamann)
Hamman, al fin, sólo reconoce al individuo y sus disposiciones y posibilidades y cree que todos los intentos de generalizar conducen a la creación de abstracciones sin rostro, que ocupan el lugar de los individuos que sirvieron de materia prima para hacerlas; la consecuencia es que las teorías elaboradas en los términos de esas abstracciones no llegan a tocar los más hondo de los individuos, a los que, sin embargo, pretenden describir o explicar; los sistemas legales, morales y estéticos –toda formulación de principios de acción- o ignoran a los individuos, de cuya experiencia se han extraído o les fuerzan a entrar en un lecho de procustes, hecho al dictado de normas, que ciertamente los mutila y puede llegar a destruirlos. (Berlin)
A menudo los hombres no pueden ver con claridad más que por una ventana. (Berlin)
Hamann habla como un hombre de sentimiento al que ofendió la pasión por un acercamiento a la realidad exclusivamente cerebral; como un moralista que comprendió que la ética se refiere a las relaciones entre personas reales; como a un hombre al que hirió el enunciado de principios que reclamaban para sí una objetividad falsamente científica, no derivada de la experiencia individual o social; como un alemán humillado por un arrogante occidente que se le antojaba espiritualmente ciego; como humilde miembro de un orden social agonizante, pisoteado por el ritmo inhumano de la centralización política y cultural. Forzado por arrogantes dictadores –Federico y Voltaire- se alzó en rebeldía y organizó una feroz campaña en contra de la razón. Sin embargo, como en la mayoría de las rebeliones, había una opresión contra la que luchar; en este caso, se pasaba por alto la individualidad y las fuerzas inconcientes e irracionales de los hombres que más pronto o más tarde debían provocar una explosión. (Berlin)
Como muchos hombres que conciben ideas audaces y hablan en términos feroces y de alcance ambicioso, era el mismo tímido, gentil, desconfiado de sí y excepcionalmente vulnerable. (Berlin-Hamann)
Esta adicción a la teoría y en particular a las teorías científicas, lo que nutre a entidades imaginarias que erróneamente se identifican con las cosas de la vida real, y conduce a confusiones mentales y a veces a tormentos espirituales, por culpa de una obstinada adhesión a ficciones debidas a la mano del hombre, que surgen, a su vez, en la búsqueda afanosa de la universalidad, de la piedra filosofal, como Hamann llamó a este deseo. (Berlin)
Pensar es usar símbolos y como sean los símbolos así es el pensamiento. (Berlin)
No se puede en verdad comprender qué dicen los hombres con la simple aplicación de las reglas gramaticales o lógicas o de cualquier otra clase, sino por un acto de penetración empática. (Berlin)
Hay una tendencia universal en todos los hombres que consiste en concebir a todos los seres a semejanza nuestra, y en transferir a cada objeto esas cualidades con las que estamos más familiarizados y de las que somos íntimamente concientes. Descubrimos rostros humanos en la luna, ejércitos en las nubes. Y en virtud de una propensión natural, si no es ésta corregida por la experiencia y la reflexión, adscribimos malicia o buena voluntad a cada cosa que nos daña o nos agrada. (David Hume)
Cuanto más está la vida de un hombre gobernada por los accidentes, más aumenta en éste la superstición; y ello lo observamos en los jugadores y en los hombres de mar, los cuales, siendo los menos capaces de producir serias reflexiones, son los que al mismo tiempo albergan ideas más frívolas y supersticiosas. (David Hume)
Recibimos la prosperidad como algo que se nos debe, y muy pocas veces nos preocupamos por su causa o por su autor. La prosperidad engendra alegría, actividad optimismo y un animado disfrute de todos los placeres sociales y sensuales. Y, mientras dura este estado anímico, a los hombres no les queda tiempo ni ganas de pensar en desconocidas regiones invisibles. Sin embargo, todo accidente desastroso nos alarma y nos empuja a preguntarnos por los principios en los que tuvo su origen; al mismo tiempo, surgen aprensiones con respecto al futuro. Y el alma, hundida en la desconfianza, el terror y la melancolía, recurre a todo posible método que logre aplacar a esos secretos poderes inteligentes de los que se supone depende enteramente nuestra suerte. (Hume)
El vulgar politeísta, lejos de admitir esa idea, deifica cada parte del universo y concibe todas las partes visibles de la naturaleza como otras tantas deidades reales en sí mismas. De acuerdo con este sistema, el sol, la luna, y las estrellas son dioses; las fuentes están habitadas por ninfas. (Hume)
Cuanto más difícil de creer es una doctrina religioso-teológica, más fácilmente encuentra el apoyo del pueblo, quien se ofende cuando sus creencias son cuestionadas. (Hume)
Las gentes al descubrir que su propia felicidad y su desdicha dependen de la secreta influencia y concurrencia imprevista de objetos externos, se fijan con perpetua atención en las causas desconocidas que gobiernan todos estos acontecimientos naturales y que distribuyen el placer y el dolor, el bien y el mal, mediante su poderosa, si bien callada operación. Se recurre a las causas desconocidas en toda emergencia; y en este confuso panorama están los sempiternos objetos de la esperanza, los miedos, los deseos y las aprensiones de los hombres. Gradualmente la activa imaginación de los seres humanos, incómoda en esta concepción abstracta de objetos en los que se emplea constantemente, empieza a particularizarlos más y a revestirlos con formas más acordes con su capacidad natural de comprensión. Así, se los representa como seres sensibles e inteligentes, igual que la humanidad motivados por el amor y el odio, y flexibles si se les ablanda con ofrendas y ruegos, con oraciones y sacrificios. De aquí el origen de la religión; y de aquí el origen de la idolatría y el politeísmo. (David Hume)
La idolatría se ve acompañada de esta evidente ventaja: que, al limitar los poderes y funciones de sus deidades, está admitiendo, de modo natural, que los dioses de otras sectas y de otras naciones poseen también una parte de divinidad; y, de este modo, hace que las diferentes deidades, así como los ritos, ceremonias y tradiciones, sean compatibles entre sí. (David Hume)
Siempre que se admita un único objeto de adoración, la adoración de otras deidades se considera como algo absurdo e impío. Y, es más, esta unidad de objeto parece requerir, naturalmente, una unidad en la fe y en las ceremonias, y da a los artistas justificación para representar a los adversarios como seres profanos y como blanco de la venganza divina y humana. (David Hume)
La corrupción de las mejores cosas da lugar a que se produzcan las peores. (David Hume)
La humanidad erige ciudades acorazadas y sistemas lógicos a modo de refugios contra el horror de la existencia, pero estas fortificaciones culturales sólo colaboran en su aniquilación, o bien en hacer centrípretas y corrosivas a las pulsiones vitales, con lo que se engendran los monstruos del resentimiento, la mecanización y el Estado. (Christian Ferrer)
…si sólo hubiera de aprovechar el conocimiento de que la intuición es la vía expedita para el conocimiento profundo del alma y del mundo, la única posibilidad de sentir humanamente, en acto viviente, la presencia de los seres y de las cosas, sus relaciones desconocidas y su oscura voluntad de perdurar ya sería bastante. (Mertínez Estrada)
Pero tiene muchísima razón en cuanto el Cristianismo cristaliza, como la rama de Salzburgo, las sales de odio y resentimiento contra la vida, y convierte la tragedia dionisíaca del vivir en una prueba eliminatoria para un premio o un castigo ultraterrenos. Esa enorme inmoralidad encubierta bajo los atavíos de la moral más estricta es lo que desesperaba a Nietzsche, particularmente al percibir que las grandes masas humanas envilecidas por toda clase de sofismote poder, se convierten en instrumentos ciegos y entusiastas de su propia voluntad. (Ezequiel Martínez)
La persona humana cuenta cada vez menos, y a la creación sucede la mecanización, a la conciencia el interés. Prima la cantidad, los grandes números, los rebaños y los ejércitos, las muchedumbres y las asociaciones de intereses comunes y generales. Desprovisto de sentido, la vida se transforma en un texto para declamar, y el comediante tiene más personalidad efectiva que el personaje del drama y que él mismo. Se ha convertido en su propio histrión, el que se mima a sí propio. Y eso que ha muerto, o que está agonizando en el hombre occidental, es su voluntad de vivir, lo que antaño atribuyó a las potencias divinas. Los dioses mueren en los hombres. Y su grito final es: “Dios ha muerto”. (Ezequiel Estrada/Nietzsche)
La ubicación del hombre en el centro del mundo de la cultura, del hombre viviente, completo, racional y sentimental, lógico y absurdo, constructor de sistemas trabados entre sí con absoluta perfección de cálculos y con increíbles y monstruosas tendencias atávicas imposibles de justificar, es un acontecimiento inaudito, un trastorno semejante a una catástrofe, según las propias palabras de Nietzsche. (Ezequiel Martínez)
La Física y la Química, auxiliadas por la matemática pura, no solamente creyeron haber alcanzado el procedimiento de dominar la materia y la energía sino que creyeron que esos mismos principios y resultados de éxito podían transportarse al mundo moral, intelectual y sentimental del hombre, lo cual era una monstruosidad. (Ezequiel Martínez)
Nietzsche sí poseía una intuición absolutamente segura de que por ese camino el hombre se convertía en un autómata, en una pieza del rodaje inmenso de la disciplina del saber, renunciando a la penetración directa del sentido de la realidad en que vive, a acallando el grito de su conciencia de que por encima de la verdad de la lógica está la verdad de la vida. (Ezequiel Martínez)
(Nietzsche) no renegó de la razón ni de ninguno de sus privilegios y atributos conquistados y operados durante muchos siglos, pero empleó a la razón misma, robustecida y perfeccionada, afinada y estilizada, para liberarlas de sus propias aberraciones lógicas, de sus espectros del espejo y de sus irrisorios simulacros de la verdad verdadera. (Ezequiel Martínez)
Nietzsche reivindicó aquella facultad arcaica del hombre primitivo, la intuición, como instrumento de percibir las delicadas notas de una realidad que no puede ser captada ni expresada en sus líneas de conjunto, en su sentido trascendental y exacto, por el intelecto puro. (Ezequiel Martínez)
Esta es una idea de Nietzsche, que el psicoanálisis ha examinado minuciosamente: el hombre quiere su propia muerte, y como tiene miedo a morir, construye la civilización (se mata simbólicamente por privaciones y sublimaciones). (Martínez Estrada)
Nietzsche admite, pues, que la humanidad se ha guiado por el instinto de verdad mientras el de falsedad es necesario a la vida. Por lo tanto preconizará el arte, la ficción y hasta la mentira. (Ezequiel Martínez)
La razón sirve para saber con seguridad, pero no para comprender. Se entiende mediante ella porque se entiende a sí misma en sus razonamientos y en las cosas a las que proyecta sus razonamientos; no entiende sino metodológicamente. Como pensaron los grandes poetas filosóficos del idealismo objetivo alemán, sólo se comprende por la intuición. Más esta no ofrece ninguna garantía. Y lo que el hombre quiere, al aumentar su saber, es aumentar su seguridad. (Ezequiel Martínez Estrada)
En medio del océano del devenir nos despertamos en un islote no mayor que una barquichuela, nosotros los aventureros, los pájaros viajeros, y miramos por un momento a nuestro alrededor con toda precipitación y la curiosidad posibles, pues un golpe de viento puede arrastrarnos a cada instante o una ola barrernos del islote. Y en ese reducido espacio encontrarnos nuevos pájaros viajeros y oímos hablar de otros más antiguos todavía, y así gozamos de un delicioso minuto de conocimiento y de adivinación gorjeando juntos y agitando alegremente las alas, mientras nuestro espíritu peregrina sobre el océano tan orgulloso como el océano mismo. (Nietzsche-Aurora)
…el pensar se había convertido en su siglo en una herramienta del hacer, y que se dirige al hombre al que no le interesa ya su destino sino su venta al mejor postor. El hombre había perdido su derecho divino y humano a buscar su felicidad, su desarrollo espiritual; el ideal humanístico del hombre completo estaba en quiebra ya y su visión del nihilismo europeo es la conciencia del derrumbe del mundo del espíritu. (Ezequiel Estrada-Nietzsche)
La suerte de todo mito es ir cayendo en una realidad llamada histórica y ser considerado, en cualquier época posterior como un hecho aislado dependiente de la historia; y los griegos fueron siempre absolutamente inclinados a transformar arbitraria y sutilmente todos los mitos soñados por su Juventus en historias y anales pragmáticos de su juventud. (Martínez Estrada)
Una filosofía de los valores, un humanismo integral como propedéutico es impracticable: a) Porque no puede ser un credo, una aspiración ideal de las masas que necesitan creer y no saber; b) Porque no puede serlo sino de élites que serían pronto equiparadas a sectas y en consecuencia perseguidas “por los mismos agentes policiales de la cultura.” (Ezequiel Martínez)
Al poner Nietzsche en litigio la validez de la razón para entender en asuntos relacionados con la vida del hombre y su destino, inaugura una nueva forma de análisis de la psicología y de la historia de la cultura. (Martínez Estrada)
Establece Nietzsche la antítesis de una razón de ser independiente de la razón que interpreta y sistematiza: frente a Sócrates y Eurípides, en quienes personifica el afán de explicarse y explicar a los demás los fenómenos transconscientes de la circunstancia de vivir, el sentir y el pensar, levanta a Dionisos, la fuerza orgánica, estética, que exalta el ansia de vivir y perdurar, con el trágico enigma de la muerte y del destino ineluctable de cumplir una ley inscrita en las cosas. (Martínez Estrada)
El alma se ordena como un demos, del hombre se hace un ciudadano, del destino se preceptúa un deber, del caos un cosmos. El sátiro de la tragedia viste la túnica, y de ese modo se disfraza abandonando su representación mítica para asumir su máscara política. La moral será el instrumento de esta nueva legislación urbana y Cristo es colocado por Nietzsche en la línea de los censores de la vida, de los que dicen no al ansia de lo infinito sin forma. (Ezequiel Martínez Estrada)
Porque a la mentira gozoso de creer en las apariciones hemos opuesto la mentira triste de creer en las cosas en sí; en los bienes económicos, digamos; en que la forma dos más dos es igual a cuatro es un talismán. (Ezequiel Martínez)
La concepción Dionisíaca del mundo respondía a la posición vital, de ser viviente, del hombre en el mundo. A través del tiempo y por presión de las vicisitudes históricas fue acentuándose el sentido pragmático y utilitario de la vida, concretándose, apolinizándose, la maestría del dominio de la naturaleza y del hombre por lo que llamamos técnica. La técnica es hija de Apolo, la destructora efectiva del alama dionisíaca y de las posibilidades de realización de un tipo de humanidad, de cultura y de civilización basados en patrones bien distintos, diríamos antípodas. (Martínez Estrada)
Potenciar la vida es la clave. (Martínez Estrada)
Nietzsche encuentra que los bienes de salvación que los pueblos han aceptado, los que ellos mismos engendraron, son precisamente los que más irremisiblemente ocasionan su pérdida. (Martínez Estrada)
El conocimiento científico no puede señalar ningún ideal a la vida. (Martínez Estrada)
La omnipotencia de la técnica convierte al hombre en el instrumento inteligente o mecanizado de las cosas. Lo valio9so en el mundo moderno no es la verdad ni el hombre sino las cosas, que la ciencia procura perfeccionar cada vez más. Le falta la pasión, el amor, la vehemencia, el sufrimiento, y donde los tiene hallamos el viejo ideal ascético, pues ya es la voluntad de verdad a ultranza. (Martínez Estrada)
El dolor grande, ese lente y largo dolor que se toma tiempo y nos consume cual si con leña verde nos quemaran, ese dolor es quien nos obliga a los filósofos a defender a las profundidades más blandas de nuestro ser y a desprendernos de todo bienestar, de toda media tinta, de toda suavidad, de todo término medio, donde tal vez antes habíamos depositado nuestra humanidad. (Martínez Estrada)
El estilo grande nace cuando la belleza triunfa de lo monstruoso. (Nietzsche)
La filosofía es la poesía fuera de los límites de la experiencia, la prolongación del instinto mítico, también ella se sirve potencialmente de imágenes. (Nietzsche)
…el estudio intenso también es hipnótico; y ¿No pudiera ser la lúcida teoría de la naturaleza que vosotros creéis que en parte os despierta del sueño de la vida, fuese sólo un sueño dentro de un sueño, y la más profundas de nuestras ilusiones. (Santayona-Alcidíades)
Nietzsche da el paso definitivo, y afirma que el mundo de los fenómenos, el mundo de la ilusión, es el único verdadero: los noúmenos son divinidades que alimentan las falacias de las seguridades del conocimiento falso, que cree descubrir tras la apariencia la realidad eterna. (Martínez Estrada)
Aparece en instantes de subitánea y efímera intuición, como la sensación de un caos, de una tiniebla infinita, de una soledad y un absurdo eterno y omnipotente; como la que liga a seres y cosas, fuera de las ciudades y de los gabinetes de física o de biología o de psicología experimental, en encuentros, separaciones, afectos, odios que tienen su ley oculta, de la que vemos sólo una ficción, según las leyes que el hombre ha tejido para cuadricular el caos. (Martínez Estrada)
Kafka, para quien el secreto de la comprensión del mundo de eventos innumerables que el hombre habita, se oculta, como para los místicos, en una intuición pura de lo trágico sólo expresable por un sistema de símbolos, no lógicos sino metafóricos. (Martínez Estrada)
Se llega a ser un pensador como se llega a ser un atleta. (Martínez Estrada)
Debemos descubrir los misterios que no pueden revelarse por la razón.
Este placer pánico, que se halla encarnado en el sátiro, es el asombro y el terror de sentirse vivir como un ser efímero que tiene señalado su término. La vida del hombre conciente deja de ser un simple arrobo para convertirse en una valoración del mundo en que vive y de sí mismo. Las fuerzas de vida primarias toman en el ser humano una expresión estética, y el arte es la expresión de su exaltación individual, al mismo tiempo que el lazo que la identifica con sus semejantes, en una comunidad de capacidad de convivencia conciente y de destino. Más que por lo que ha descubierto en el mundo circundante hállase vinculado a los demás seres vivientes por un sentimiento oscuro de identificación, en la “evidencia que nuestra más íntima naturaleza, el fondo común de todos nosotros, encuentra en el ensueño un placer profundo y un goce necesario”. (Martínez Estrada-Nietzsche)
La más alta verdad, la perfección de estos estados opuestos a la realidad perfecta inteligible de todos los días, en fin, la conciencia profunda de la reparadora y saludables naturaleza del sueño y del ensueño son, simbólicamente, la analogía, a la vez, de la aptitud de adivinación y de las artes, en general, por las cuales la vida se hace posible y digna de ser vivida. (Nietzsche)
¿Cómo podrá llevar a lo largo de su existencia histórica ese sueño que le otorga un plus de vida imaginaria pero que no siempre concuerda con sus necesidades? Éste es el problema esencial del hombre, eternamente atraído por su necesidad de dar expansión ilimitada a su sensibilidad y a su mente, fuero de lo real, en un mundo de símbolos que se halla indudablemente cierto, y un mundo de cosas exigente, inflexible, conminatorio. La cultura nace de aquella ansia y de esta necesidad, habiendo hallado el griego en sus mitos y leyendas, especialmente en los sátiros y silenos, la representación de esta ambivalencia. El fondo vital estético, sensorial, se rehusa a condenarse en fórmulas racionales y escapa por la religión al mundo de lo misterioso e insondable; y por la técnica del vivir cotidiano entra en lo concreto, evidente y sin enigmas de su existencia histórica. Lo que siente como una verdad trascendente sólo se le presenta como comprensible en “el estado dionisíaco” que comprendemos mejor aún por analogía de la embriaguez, dice Nietzsche; y también: “Cada uno se siente no solamente reunido, reconciliado, fundido, sino uno, como si se hubiera desgarrado el velo maia y sus pedazos resultasen ante la misteriosa “unidad primordial”; cantando y bailando el hombre se siente miembro de una unidad superior; ya se ha olvidado de andar y de hablar y está a punto de volar por los aires danzando”. (Estrada-Nietzsche)
El hombre no es ya un artista, es una obra de arte: el poder estético de la naturaleza entera, por la más alta beatitud y la más noble satisfacción de la unidad primordial, se revela aquí bajo el estremecimiento de la embriaguez. (Nietzsche)
Al igual que las dos mitades de la vida –la que vivimos despiertos y la que vivimos en sueños- la primera nos parece incomparablemente más perfecta, la más importante, la más seria, la más digna de ser vivida, y hasta diría la única que vivimos, así (por más que esto pueda ser una paradoja) yo diría que el ensueño de nuestras noches tiene una importancia igual respecto a esa esencia metafísica cuya apariencia exterior somos. En efecto cuanto más compruebo en la naturaleza estos instintos estéticos omnipotentes y la fuerza irresistible que los impulsa a objetivarse en la apariencia, a satisfacerse en la apariencia, libertadora, más inclinado me siento a esta hipótesis. (Nietzsche-El Origen de la Tragedia)
“El artista trágico no es un pesimista, dice sí a todo lo que es problemático y terrible, porque es dionisíaco”. (…) lo dionisíaco es problemático, lo apolíneo, lo asertórico; que la verdad resulta de un sistema de problemas irresolubles (las apariencias) y no de una colección de teoremas (que pretenden representar la cosa en sí) ¿Quién es el primer impostor que pretende explicarlo todo mediante el razonamiento y la dialéctica? Sócrates, el feo, el resentido. (Martínez Estrada)
Descubrimos que lo que el hombre ha hecho, lo que ha pensado huyendo del pavor de la vida, se le presenta ahora en las cosas, en lo que llamamos civilización mecanizada, hecho por sí misma con auxilio de la inteligencia y de las manos del hombre. (Martínez Estrada)
Goethe concibió a un hombre fuerte, altamente cultivado, capaz de todas las cosas de la vida física, teniéndose a sí mismo enfrentado, con respeto por su propia individualidad, pudiendo arriesgarse a gozar plenamente de lo natural en toda su riqueza y en toda su extensión, bastante fuerte para la libertad; hombre tolerante, no por debilidad, sino por fuerza, porque él sabía aún sacar ventaja de aquello que sería la pérdida de las naturalezas medianas; hombre para quien no hay nada prohibido, salvo al menos la debilidad, llámese ella vicio o virtud…un espíritu tal liberado aparece en el centro del universo, en un fatalismo feliz y confiado, con la fe de que no hay de condenable sino lo que existe aisladamente y que, en conjunto, todo se resuelve y se afirma. Él no niega…pero una tal fe es la más alta de todas las fe posibles. Yo lo he bautizado con el nombre de “Dionisos”. (Nietzsche)
Formaba parte de su mismo ser la necesidad de cortar todas las conexiones y volver a la libertad, al aislamiento y a la absoluta soledad. (D.H. Lawrence)
El verdadero conocimiento proviene del cuerpo total de la conciencia; proviene del estómago y del pene tanto como del cerebro y de la mente. La mente sólo puede analizar y racionalizar. Si se pone a la mente y a la razón sobre lo demás, todo lo que puede hacer es criticar y ahogar. (D.H. Lawrence)
Pero fíjense muy bien en esto: si uno vive su vida, de algún modo forma un rostro orgánico con todo el rostro de la vida. Pero, una vez que comienza la vida mental, es como si se arrancara una manzana. Se corta la conexión entre la manzana y el manzano, la conexión orgánica. Y si uno no tiene en la vida algo más que la vida mental, entonces es una manzana arrancada…caída del árbol. Y entonces el rencor es una necesidad lógica, como la podredumbre es la necesidad natural de la manzana arrancada del árbol. (D.H. Lawrence)
Intelectualmente creo que se debe tener buen corazón, un pene juguetón, la inteligencia despierta y el valor de decir “mierda”, delante de una dama. (D.H. Lawrence)
Y vagamente se dio cuenta de una de las grandes leyes del alma humana: que cuando el alma emocional recibe una cruel herida que no mata al cuerpo, el alma parece sanar a la par del cuerpo. Pero es sólo una apariencia. Realmente sólo es el mecanismo de los hábitos el que vuelve a funcionar. Lenta, lentamente, la herida del alma comienza a dejarse sentir, como una lastimada que va soltando su terrible dolor, hasta que llena toda la psiquis. Y cuando creemos estar sanos y creer haber olvidado todo, los aterradores resultados se dejan ver en su máxima intensidad. (D.H. Lawrence)
¡Pobre Connie! A medida que pasaban los años, el miedo del vacío en su vida la aterraba. La vida mental de Clifford, tanto como la suya, le parecieron gradualmente volverse un vacío. Su matrimonio, su integrada vida basada en el hábito de la intimidad de que hablaba, en ciertos días parecía un vacío, un nada ¡palabras sólo palabras! La única realidad era la nada, y sobre ella la hipocresía de las palabras. (D.H. Lawrence)
¡La nada! ¡Aceptar la gran nada de la vida, parecía ser el objeto único de la vida! ¡Todas aquellas apremiantes e importantes pequeñeces que forman el gran total de la nada! (D.H. Lawrence)
Sobre todo deseaba que ella se fuera y lo dejara en su soledad. Temía la voluntad de ella, aquella voluntad femenina y su insistencia de mujer moderna. Y sobre todo, temía la fría desvergüenza de su clase para conseguir lo que quisiera. (D.H. Lawrence)
…El vaho de tanto aburrimiento, descontento e ira, brota de la gente y simplemente aniquila la vitalidad en el aire. Tengo la certeza de ello (…) el hombre envenena el universo. (D.H. Lawrence)
Se daba cuenta que la ramera diosa del éxito tenía dos ansia principales: una de halago, adulación, caricias y cosquilleos como le daban los escritores y artistas; pero la otra, un ansia mucho más seria de carne y huesos. Y aquella carne y huesos para la diosa ramera era proporcionada por los hombres que ganaban dinero en la industria. (D.H. Lawrence)
Sabía que la conciencia era principalmente temor a la sociedad o miedo a sí mismo. No se tenía miedo a sí mismo, pero en cambio, temía muy concientemente a la sociedad que él consideraba, por instinto una bestia malévola y en parte loca. (D.H. Lawrence)
¡Vida infantil! ¡Tan intrépida precisamente por lo desarmada! Todas las personas mayores estaban tan encerradas en su miedo. (D.H. Lawrence)
La gente pretende tener emociones pero en realidad no siente nada. (D.H. Lawrence)
La preocupación por el dinero era como un gran cáncer que devoraba a los individuos de todas las clases, él se negó a preocuparse por el dinero. (D.H. Lawrence)
Es inútil tratar de escapar de la soledad. Se tiene que soportar toda la vida. Sólo a veces, unas cuantas veces, puede llenarse aquel vacío. ¡Muy pocas veces! Pero hay que esperar la oportunidad. Se debe aceptar la soledad y quedarse con ella toda la vida. Y luego aceptar que se llene de cuando en cuando, pero sólo si vienen a uno. No es posible forzar la oportunidad. (D.H. Lawrence)
Estaba produciendo una nueva humanidad, exageradamente conciente en cuanto a cuestiones económicas, políticas, sociales, pero muerta en cuento al sentido intuitivo y espontáneo. (D.H. Lawrence)
¿Qué ha hecho el hombre al hombre Dios mío? ¿Qué le han hecho los líderes de los hombres a sus semejantes? ¡Los han reducido a algo menos que humano, y ahora no puede existir la fraternidad! ¡Es una pesadilla! (D.H. Lawrence)
Desdichadamente, en cierto sentido, hombres pacientes y buenos; pero en otro, sencillamente sin existencia. Algo que los hombres debieran tener había sido eliminado y muerto en ellos mismos. Y sien embargo, eran hombres y procreaban hijos (…) ¡Qué horrible, qué horrible pensamiento! Eran buenos y bondadosos, pero sólo una mitad, sólo una gris mitad de un ser humano. Seguían todavía siendo “buenos”, pero hasta esto provenía sólo de una mitad. (D.H. Lawrence)
Parece que dice que un huevo puede podrirse cuanto quiera, siempre que conserve entero su cascaron. Pero desgraciadamente, cuando se pudre un huevo se rompe solo. (D.H. Lawrence)
No se regala un solo latido del corazón por simpatía. (D.H. Lawrence)
Se dice que un hombre no tiene cerebro cuando es tonto; que no tiene corazón cuando es malo, y que no tiene estómago cuando es tímido. Y cuando no tiene nada de esa especie de hombría salvaje, se dice que no tiene cojones. Cuando es algo así como manso. (D.H. Lawrence)
Cuando finalmente el último hombre verdadero haya sido muerto, y todos sean mansos. Tanto blancos como negros y amarillos, entonces todos estarán locos. Entonces todos estarán dementes, y llevarán a cabo su gran auto de fe, y se inmolarán los unos a los otros. (D.H. Lawrence)
El cuerpo humano apenas está comenzando a vivir con los griegos resplandeció un momento, pero Platón y Aristóteles lo mataron, y Jesucristo lo remató. Pero ahora el cuerpo vuelve realmente a la vida, y realmente se levanta de la tumba. Y la vida del cuerpo humano será preciosa, será una vida preciosa en un universo precioso. (D.H. Lawrence)
Por nuestra fuerza de voluntad separamos nuestro conocimiento intuitivo o interno, y evitamos que forme parte de nuestra conciencia. Esto motiva un estado de temor o aprensión que hace diez veces más doloroso el golpe que se recibe. (D.H. Lawrence)
Los hombres son débiles siente que están condenados y se mueren como si no pudiesen hacer nada. De todas maneras nadie sabe lo que debe hacerse, a pesar de cuanto dicen. Los jóvenes se molestan porque no tienen dinero para gastar. Su vida entera depende de gastar dinero, y ahora no lo tienen. (D.H. Lawrence)
Siempre se siente que la felicidad, está en otra parte no dónde la encontramos. (D.H. Lawrence)
Algún sabio ha llegado a decir que todas nuestras tribulaciones nos vienen del hecho de no poder estar solos. Todo lo cual está muy bien: la totalidad de nosotros debiera ser capaz de vivir solo. De lo contrario siempre seremos víctimas. Lo malo es que cuando hemos logrado ser capaces de estar solos comprendemos que lo único que podemos hacer es comenzar una nueva relación con otra –o incluso con la misma persona- sostener que los seres humanos puedes aislarse por completo, como los postes telefónicos es decir necedades. (D.H. Lawrence)
Pues ahora soy plenamente un hombre y estoy sobre todo librado del sentimiento de mi propia importancia. (D.H. Lawrence)
No quiero que el destino o la providencia me traten bien, soy esencialmente un luchador. (D.H. Lawrence)
Mi gran religión consiste en creer que la sangre, la carne, son más sensatas que la inteligencia prefabricada. Nuestro espíritu puede o podrá equivocarse. Pero aquello que la sangre siente, cree y dice, es siempre verdadero. Yo concibo el cuerpo de un ser humano como una especie de llama, como la llama de una bujía, siempre recta y dinámica, la inteligencia no es otra cosa que la luz proyectada sobre las cosas que la rodea. Ahora, la misteriosa llama, que se mueve eternamente, venida sabe cómo y de dónde, vive por sí misma sin tener en cuenta lo que hay a su alrededor ni lo que ilumina. (D.H. Lawrence)
Lo importante para los hombre y para las mujeres no es poseer cosas o dirigir personas o ser alabados por los dioses o fundar ligas para terminar el hábito de fumar o difundir las prácticas anticonceptivas, sino ser uno mismo y aprovechar las grandes alegrías comunes de la conciencia. (D.H. Lawrence)
Pero el magnífico aquí y ahora de la vida de carne , es nuestro y solamente nuestro por un tiempo. Debemos bailar en éxtasis al pensar que estamos vivos y somos de carne y somos una parte del cosmos viviente, encarnado. Yo formo parte del sol, así como mi ojo forma parte de mí. Mis pies saben perfectamente que formo parte de la tierra y mi sangre es parte del mar. Mi alma sabe que soy una parte de la especie humana, mi alma es una parte orgánica de la gran alma humana, así como mi espíritu forma parte de mi nación. (D.H. Lawrence)
Para mí la mística arranca de la capacidad de vivir aquí y ahora, de trascender el tiempo, de volcarse en algo que a uno le importe más que sí mismo, de sentir el mundo como prolongación del propio cuerpo, y, en el límite, de vislumbrar la no-dualidad originaria previa a cualquier concepto. (Salvador Pániker)
Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada. (San Juan de la Cruz)
El filósofo Hans Jonas afirma que la única manera de hablar de Dios después del Holocausto es pensándolo como un dios débil. (Pániker)
Precisamente la “debilidad” del “Dios Débil” es la forma que toma su libertad creadora. Porque la libertad, incluso para una entidad infinita, es siempre finita. Finitud y Libertad se implican mutuamente. Esto lo captó muy bien William James. El quid de la cuestión está en comprender que la “debilidad” es fuente de creación, y que lo que todavía llamamos “perfección” es un factor de esterilidad. (S. Pániker)
(Como dice Hudson Smith puesto que la realidad excede aquello que es capaz de registrar la ciencia, debemos buscar otras antenas para captar las longitudes de onda que la ciencia no detecta) Ponerse en sintonía con lo reales captar lo real en tanto que real- no sólo a través de las traducciones simbólicas que, encima, vienen amortiguadas por la rutina-; es sustituir un mundo plano por un mundo multidimensional y, sobre todo, existente. (S. Pániker)
Todo mito es un sistema de supresión de la arbitrariedad. (H. Blumenberg)
Nos concierne que antes de Galileo y Newton, es decir, antes de la invención del materialismo mecánico, nadie discutía la realidad del espíritu, la presencia de lo maravilloso. Nos concierne que el portentoso hallazgo de la ciencia físico-matemática haya traído, en una primera etapa, el alto coste de cegarnos para un universo sagrado y para una espiritualidad trascendente. (Pániker)
La progresiva racionalización hace al hombre mucho más vulnerable, irracional en potencia. El grado latente –y manifiesto- de la barbarie crece. (Salvador Pániker)
Racionalismo es rechazo del misterio. (Leu Chéstov)
Jung vio muy claro que el ser humano necesita vivir conectado con el mito, y vía mito, con el mundo del misterio y de la naturaleza viva. (S. Pániker)
Recordemos la idea de Konrad Lorenzi cuando se producen demasiadas mutaciones sin su correspondiente conservación del pasado, salen monstruos –por pérdida de genes o por pérdida de tradición. (S. Pániker)
En “El Malestar de la Cultura” (Freud) la tesis era que hay una proporcionalidad directa entre la progresiva represión de los instintos (necesaria para la civilización) y la respuesta de los individuos en forma de agresividad inconciente en contra de la autoridad social. De ahí también un creciente sentimiento de culpabilidad. (S. Pániker)
A medida que crece la secularización/racionalización del mundo, crece también el caos subterráneo que esta racionalización demarca. (S. Pániker)
Cuando empezamos, estábamos solos, básicamente porque nadie sonaba como nosotros, y siempre era difícil. Siempre estás sólo. (Joey Ramone-Ramones)
Me había vuelto maníaco-depresivo. Estaba desesperado. Sólo podía reírme a costa de alguien y me recreaba en la negatividad. Ahora puedo ver que era lógico que acabase girando en torno a Tommy, Joey y Jhonny Ramone. Ellos eran los raros indiscutibles del barrio. Así que todos sus amigos también tenían que ser raros. Nadie apostaba nada porque fuéramos a tener ningún tipo de éxito en la vida. (Dick Porter /Ramones)
Todo tiene que ver con la pasión, con los sentimientos auténticos. No tiene que ver con el rollo de “sí, soy punk y estoy cabreado”. Eso es sólo un montón de mierda. (Joey Ramone)
Tocamos canciones cortas y conciertos cortos para gente que no tiene mucho tiempo libre. (Tommy Ramone)
La cultura hippie se había vuelto muy acomodaticia; por primera vez, los bohemios acogieron la comida rápida. Tenía que ver con decir sí al mundo moderno. Punk, al igual que Warhol, abrazó todo aquello que la gente culta y hippie detestaban: el plástico, la comida chatarra, las películas de serie B, publicidad o hacer dinero, aunque nadie lo había hecho. (Mary Harron)
No es el cuerpo el que está equivocado son el hombre y la mujer los que desprecian, o temen, o explotan el mismo para sacar sensaciones bajas: lo han hecho todo para negar la carne y envilecerla; y la carne se ha vengado cambiando la unión física en una simple fricción de los sentidos. (D.H. Lawrence)
En nuestro días, cuando los hombres actúan sexualmente la mitad del tiempo desempeñan un rol, obran de acuerdo a lo que creen que se espera de ellos. Por el contrario, en realidad, es el espíritu el que trabaja; y el cuerpo necesita ser provocado. La razón consiste en que nuestros antepasados actuaron sexualmente con tanta asiduidad, sin pensar jamás en ello, ni comprenderlo que, ahora, el acto tiende a hacerse un mecanismo fastidioso, engañoso y sólo una férrea comprensión mental puede remozar la ejecución. . (D.H. Lawrence)
En materia sexual, el espíritu está retardado; en realidad está en todo lo que concierne a los actos físicos. Nuestros pensamientos sexuales se arrastran en una oscuridad, en un
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Libreta de Anotaciones Parte IV |
La triste razón. (Kleist)
Ningún placer puede proporcionar satisfacción al ser vivo. Si no puede satisfacerlo, ningún placer, por abstracto y absolutamente real que sea, es real con respecto al que lo experimenta. Porque éste siempre desea más, ya que por esencia se ama a sí mismo y, por tanto, se ama sin limitación alguna. Y aún cuando obtiene ese suplemento de placer, tampoco éste le basta. Por tanto, al no sentirse satisfecho, al no sentir saciado su deseo en el acto del placer o en la felicidad, el ser vivo es incapaz de sentir un placer pleno; por tanto, no puede sentir verdadero placer, porque éste siempre es inferior al deseo, y porque el deseo siempre lo sobrepasa. Y en esto radica la tendencia natural y necesaria del animal hacia lo indefinido hacia el placer sin límites. (Leopardi)
(El Placer) sería necesario poseerlo plenamente, y al mismo tiempo indefinidamente, para que el animal estuviese satisfecho, es decir feliz, es decir, para que su amor propio, que no tiene límites, estuviese definidamente satisfecho; lo cual es contrario e imposible. (Leopardi)
La felicidad es imposible para quien la desea, porque el deseo, puesto que es deseo absoluto de felicidad, carece necesariamente de límites, porque la felicidad absoluta es indefinida, y no tiene límites. Por tanto, ese mismo deseo es la causa de su propia insatisfacción. (Leopardi)
El ser más feliz posible es aquel cuya mente está más apartada de la preocupación por la felicidad absoluta (…) es sobre todo la actividad el medio más poderoso para alcanzar la felicidad posible. (Leopardi)
(Robespierre) Ni él se crece con su idea ni ésta germina en él (es el destino de todas las almas dogmáticas), y esta falta de calor comunicativo, de humanidad, priva a su obra de la verdadera fuerza creadora. Únicamente en la rigidez está su fuerza, en la dureza su poder; lo dictatorial es para él sentido y forma de vida. La revolución ha de llevar su imagen o agrietarse en ruina. (Zweig)
Nada debilita tanto al artista, al general, al hombre de poder como el éxito permanente a voluntad y deseo. En el fracaso es donde reconoce el artista su verdadera relación con su obra; en la derrota, el general sus faltas, y en la pérdida del favor, el hombre de estado la verdadera perspectiva política. La riqueza permanente debilita; el aplauso constante hace insensible; únicamente la interrupción procura al vario ritmo de la vida tensión y elasticidad creadora. Únicamente la desgracia da mirada profunda y extensa para la realidad del mundo. (Zweig)
Contra los hombres hay que luchar, a los charlatanes se les derriba de un gesto. (Zweig)
La ingratitud de Napoleón contra su protector tiene al menos la justificación del genio. Su fuerza le da derecho especial, pues el camino del genio, de cara a las estrellas, puede pasar si es necesario, sobre vidas humanas, puede servirse con heroísmo de los fenómenos efímeros, obediente sólo al sentido profundo, al imperativo invisible de la historia. (Zweig)
Una de las principales causas por las que la infelicidad incapacita al hombre para actuar, y lo debilita y lo desanima, porque la infelicidad quita la fuerza, consiste en que la infelicidad debilita el amor que el hombre tiene hacia sí mismo. Me refiero sobre todo a la infelicidad grave y prolongada. Al oponerse constantemente al amor del sujeto hacia sí mismo, al luchar contra tenacidad y fuerza contra él, y al obligarlo a mantenerse en un estado contrario al fin, al objeto y al deseo de ese amor, acaba debilitando ese amor, reduciendo la ternura que el hombre siente hacia sí mismo, y lo acostumbra a la infelicidad a pesar de todo lo que ésta hace por evitarlo. E incluso si esa infelicidad no reduce al hombre a la desesperación exacerbada, y al suicidio o al odio hacia sí mismo, que es el grado máximo, y la máxima intensidad del amor propio en esas circunstancias, ha de reducirlo necesariamente al estado opuesto, es decir a la frialdad e indiferencia hacia sí mismo, puesto que, si siguiese estando tan encendido de amor hacia sí mismo como al principio ¿Cómo podría soportar la vida, o contentarse con sobrevivir, al ver y sentir la constante infelicidad del objeto que más ama, del objeto de toda la vida en todos sus aspectos. (Leopardi)
Y el debilitamiento del amor propio (…) el verdadero debilitamiento de dicho amor, provoca el debilitamiento de la virtud, del entusiasmo, del heroísmo, de la generosidad, de todo aquello que a primera vista parece estar reñido con el amor propio, y cuyo triunfo, y manifestación, parecen depender más que nada de la disminución de éste último, porque la fuerza del amor individual representaría el mayor y más peligroso obstáculo para su existencia. Así pues, ese debilitamiento será la vena de la poesía, y de la imaginación, y como el hombre no se ama, o se ama poquísimo, a sí mismo, ya no ama la naturaleza; y como no siente afecto por sí mismo, se vuelve insensible a la naturaleza, y al efecto de la belleza, etc. Una pesadísima niebla de indiferencia, causa inmediata de inacción e insensibilidad, cubre toda su alma, y todas sus facultades, a partir del momento en que se vuelve indiferente, o poco sensible, ante el único objeto capaz de despertar su interés y de impulsarlo moral y físicamente hacia el resto de los objetos de cualquier modo que sea, me refiero a él mismo. (Leopardi)
El hombre que ha perdido su propia estima, ya sea por vicio o cobardía, o bien por los reversos, contratiempos, humillaciones y desprecios que le han tocado en suerte, ya no es capaz de realizar nada grande y generoso. (Leopardi)
…el hábito de la franqueza, desenvoltura, etc., que tanto se recomienda en la sociedad, que es indispensable en el manejo de toda clase de asuntos, y que constituye una gran parte de la habilidad de los individuos en dicho manejo, no es más que el hábito de no reflexionar. Un hábito que el joven deformado por la educación sólo logra recobrar poco a poco, y a menudo nunca, sobre todo si posee gran ingenio, y de tipo profundo y reflexivo. (Leopardi)
Para quien ha recobrado hasta cierto punto el hábito de no reflexionar es un inepto en las conversaciones, es incapaz de tratar con las mujeres, de manejarse en los negocios, y sobre todo en las situaciones que entrañan, por decirlo así, cierto riesgo, no físico sino moral, y que requieren franqueza y desenvoltura, así como cierta, por decirlo así, audacia social. (Leopardi)
Otra prueba de que somos más propensos al temor que a la esperanzas el hecho de que en general creemos fácilmente en lo que tememos, y difícilmente en lo que deseamos, aunque esto sea mucho más verosímil. (Leopardi)
...Nunca pueden soportar la libertad las almas subalternas. Instintivamente huyen de ella siempre para refugiarse en una nueva esclavitud. (Zweig)
El bien y el mal morales son en cierta forma discernibles por nuestros sentimientos, no por nuestra razón. Pero estos sentimientos pueden surgir, o por la mera especie o manifestación del carácter de las pasiones, o por la reflexión sobre su tendencia a la felicidad de la humanidad y los individuos. (David Hume)
El ingenio y una conducta desenvuelta y desenfadada son cualidades que los demás encuentran inmediatamente agradables y merecedoras de su amor y aprecio. (Hume)
Cualidades que incapacitan a un hombre para los negocios: el entendimiento que no piensa sino disparates, el juicio que se equivoca en todo momento y en todos los asuntos, el carácter inconstante e irresoluto o la torpeza en el trato con los hombres y los negocios. (Hume)
Cuanto más estímulables, sensibles, móviles, vivos sean los órganos de un ser vivo, más vivo y sensible será su amor propio (que se identifica casi con la vida) y por tanto el deseo de la felicidad que es imposible, y por tanto es infelicidad (…) Y el hombre, incluso en la naturaleza, es por tanto el más infeliz de los animales (como vemos), por el hecho mismo de tener más vida, más fuerza y sentimiento vital que los otros seres vivos. (Leopardi)
En el fondo, la mayoría de los hombres sólo quiere y ansía vivir para vivir. El verdadero objeto de la vida es la vida, y el ir y venir por el mismo camino arrastrando un carro muy pesado y vacío. (Leopardi)
La desesperación más débil y menos enérgica es la del hombre viejo, familiarizado con la infelicidad, experimentado, etc., que realmente espera menos. La más fuerte, total, sensible y espantosa, es la del joven vehemente e inexperto, que está lleno de esperanzas, y que por tanto goza enormemente de la misma desesperación, etc. (Leopardi)
El hombre de mérito y de buen sentido está contento de sí mismo sin necesidad de apreciaciones ajenas, pero el estúpido tiene que encontrar siempre a alguien aún más estúpido para estar en paz con sus propias dotes y entendimiento. (Hume)
La utilidad y provecho que una cualidad tienen para nosotros mismos es fuente de virtud, lo mismo que es su agrado para otros; la verdad es que nada nos es más útil para conducir nuestra vida que un conveniente grado de orgullo, el cual nos hace conocer nuestro valor y nos da confianza en todos nuestros proyectos y empresas. (Hume)
Por lo general, la fortuna favorece a los audaces y emprendedores, y nada nos infunde mayor audacia que el tener una buena opinión de nuestra propia persona. (Hume)
Sin amor propio no puede haber vida en ninguna clase de seres, y tampoco puede haber amor propio en ninguno de ellos sin un mínimo grado de ilusión individual. Así, la vida y la falta total de ilusión y, por tanto, de esperanza, son cosas que se contradicen. (Leopardi)
Si quieres sentir la satisfacción de tu propio mérito, debes conceder mérito al mundo. (Goethe)
Solamente puedo estar satisfecho cuando estoy en compañía de mí mismo, pues sólo entonces puedo ser sincero. (Kleist)
Nosotros nunca podremos afirmar si eso que llamamos verdad es verdad o si sólo lo parece. (Kleist)
No sé lo que he de decir acerca de mí, pues soy una persona inexplicable. (Kleist)
Falta un medio de comunicación. El único que poseemos la palabra, no es aprovechable; es incapaz de servir de expresión al alma y nos permite sólo dar como fragmentos aislados de la misma. Por eso siempre he sentido temor, terror más bien, cuando he tenido que descubrir a alguien mi intimidad. (Kleist)
El cielo parece que pesa sobre el alma; es un mundo demasiado cálido ara tan poco sol y hay demasiada luz para tan poco espacio. (Zweig)
Podemos concluir que la creencia consiste meramente en una cierta afección o sentimiento, es decir, en algo independiente de la voluntad y que se debe a ciertas causas y principios determinados que están fuera de nuestro poder. Cuando estamos convencidos de una cuestión de hecho, no hacemos otra cosa que concebir ese hecho, experimentado a la vez un cierto sentimiento diferente al que acompaña a las meras ensoñaciones de la imaginación. Y cuando decimos que no creemos en un hecho, lo que queremos decir es que los argumentos en su favor no producen ese sentimiento. Si la creencia no consistiera en un sentimiento distinto a la mera aprehensión, los objetos de todo tipo, engendrados por la imaginación más calenturienta, estarían al mismo nivel que las verdades más establecidas, basadas en la historia y en la experiencia. (Hume)
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; en el no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor. Si hay un valor que tenga valor, ha de residir fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y ser-así son causales. Lo que los hace no causales no puede residir en el mundo; porque de lo contrario, sería causal a su vez. Ha de residir fuera del mundo. (Wittgenstein)
Libertad significa tener poder, no el poder de controlar a otra gente sino el poder de controlar la propia vida. (Unabomber)
Uno se puede suicidar de mil formas distintas sin morirse de verdad. (Palahniuk)
Algo que no te enseñan en la facultad de bellas artes es que nunca, nunca tienes que decirle a la gente que antes querías ser artista. Para tu información, la gente te torturará durante el resto de tu vida explicándote que cuando eras joven te encantaba dibujar. Que te encantaba pintar. (Palahniuk)
Sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida intentando expresarnos bien pero no tenemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Queremos que la dedicación y la disciplina equivalgan al reconocimiento y la recompensa. (Palahniuk)
Aquel que se acerca al templo de las musas sin inspiración, creyendo que la mera técnica basta, será siempre un ladrón y su poesía será eclipsada por el canto de los maníacos. (Palahniuk)
Tal vez la gente tiene que sufrir de verdad antes de poder arriesgarse a hacer lo que ama. (Palahniuk)
Lo que no te enseñan en la escuela de arte es que un elogio demasiado grande puede doler más que una bofetada en la cara. (Palahniuk)
Ángel dice que a los ricos no les gusta tolerar mucho. El dinero te da permiso para alejarte de todo lo que no es bonito y perfecto. Y ya no soportas nada que no sea maravilloso. Te pasas la vida alejándote, esquivando, huyendo. Esa búsqueda de lo bonito es una trampa. Un cliché. Las flores y las luces de navidad son lo que estamos programados para amar. La gente joven y encantadora. Esas mujeres hispanas de la televisión que tienen las tetas grandes y la cintura estrecha como si la hubieran retorcido tres veces. Las esposas decorativas que almuerzan en el hotel… (Palahniuk)
La desgracia provoca desprecio e incluso odio hacia quien la padece, porque el hombre odia por naturaleza tanto el dolor como las ideas dolorosas. Por lo tanto, al contemplar, pesar del infortunio, la virtud del que lo padece, y al no detestarlo ni desdeñarlo a pesar de ello y, por último, al sentir compasión por él, es decir, al querer compartir anímicamente sus males, el hombre tiene la impresión de estar realizando un esfuerzo para superarse, para vencer a su propia naturaleza, y le parece que esa es una prueba de su magnanimidad, un argumento para persuadirse a sí mismo de que posee un ánimo superior al del vulgo; más aún por cuanto el egoísmo es propio del hombre y la persona compasiva, al interesarse por el otro, estima que ese interés que no le cuesta sacrificio alguno lo revela como un ser extraordinariamente magnánimo, singular, heroico, superior la hombre, puesto que es capaz de no ser egoísta, y de comprometerse consigo mismo tanto por los otros, como por su propia persona. Al compadecerse, el hombre se enorgullece y se complace consigo mismo: por eso goza compadeciendo, y le complace compadecer. El acto de compasión es un acto de orgullo que el hombre consuma en su interior. Así pues, la compasión, que parece el sentimiento más alejado, e incluso opuesto, del amor propio, y que parece imposible reducir o referir en modo alguno y por ningún aspecto a dicho amor, sólo deriva esencialmente (como el resto de los sentimientos) de éste, y constituye un acto de egoísmo. Que consigue proporcionarse y crearse un placer persuadiéndose de morir, o de interrumpir sus funciones, si el interés del individuo se dirige hacia el otro. (Leopardi)
Sobre todo porque los hombres acostumbran a juzgar por los resultados y a estimar de forma absoluta la naturaleza, la calidad, el grado, el valor y la bondad misma de las cosas basándose en sus efectos. (Leopardi)
El triunfo de la razón en la era moderna ocasionó en la vida humana la erradicación del arrebato místico. La razón subyugó la capacidad de imaginación y de ensoñación de los seres humanos, en ellos se basaba el sentimiento religioso. Como consecuencia, de la disipación de la facultad de ilusionarnos, el ser humano se ha vuelto frío, calculador, serio, apático, aburrido, previsible, y con ello arribó a un estado de desesperación, porque la razón de manera artificial le inyecta un estado de angustia permanente, de sensación de vértigo y de miedo que resulta ser insuperable bajo el desarrollo y aplicación de un intelecto eminentemente dominado por lo racional. El resultado es un ser sensato, planificador, justo, longevo, pero sin estima por él mismo, sin valor, gris y adormecido, porque tiene un aspecto de su naturaleza sepultado e incluso algunas veces hasta muerto, y es el aspecto más provocativo de nuestra especie, y no es otra cosa, que la capacidad natural e infantil de sublimar la realidad con el auxilio de la imaginación, la ilusión, la ensoñación ¿Cómo lo recuperamos? ¿Cómo volvemos a ser niños? Niños para quienes cualquier objeto es una nave espacial y sideral, por ende, la pérdida de una parte de nuestra naturaleza es una tragedia. La tragedia de vivir como zombis, porque perdimos la capacidad de pasar de la alegría al llanto en instantes, apoyados en una imaginación fecunda y potente…esta es la nueva tarea existencial de hombres y mujeres postnihilistas. (Enrique Guillén Niño)
Eso que llamamos “espíritu” en los caracteres, en las maneras, el los gestos y actos, en las palabras, en las agudezas, en los discursos, en las acciones, en los escritos y estilos, etc., nos gustan, nos gustan a todos porque es vida; y despierta sensaciones vivas en algún aspecto, o cualquier tipo de sensaciones, y muchas, y frecuentes, lo cual es algo vivo, porque el sentir lo es. (Leopardi)
…los asuntos están en manos de una pocas personas, muy separadas del resto de los nacionales, todo sucede sin que ni siquiera se entera la nación, por lo que la política es algo totalmente desconocido y remoto para la propia nación, sus asuntos le resultan tan ajenos como los de otras naciones y además la libertad de cada uno sobre todo de los particulares, es decir de la mayoría y del verdadero cuerpo de la nación, está tan circunscrita que el individuo dista mucho de poder decidir su propia suerte, y gobernarse, sino que es gobernado totalmente por los demás, y no por la nación, no por el común de las gentes, no uno por todos, sino todos por uno o por poquísimos particulares, y lo público, por decirlo así está sometido a los particulares. (Leopardi)
Esto ha sido así porque en la naturaleza nada se hace a saltos, y porque cuando la muerte sorprende a un ser vivo, éste se enfría poco a poco, y está más caliente a los pocos minutos de su muerte que un rato después. (Leopardi)
El trabajo del artista consiste en no olvidar. (Palahniuk)
La mayoría de los hombres posee escasa imaginación. Todo los que no les afecta de una manera inmediata y no hiere directamente sus sentidos, cual dura y afilada cuña, apenas logra excitarles; más si un día, ante sus ojos, y en una proximidad palpable, acontece algo insignificante, estallan inmediatamente en una pasión desmedida. Entonces, en cierta forma su apatía se tuerca en vehemencia frenética y extemporánea. (Zweig)
…mi conciencia, esa conciencia lúcida, terriblemente lúcida, que todo lo concibe y nada comprende… (Zweig)
Únicamente cuando un ser humano pone en juego todas sus fuerzas está verdaderamente vivo para sí y para los otros; únicamente cuando, en su interior, el alma lanza llamas y se encandece, tiene también una figura en lo externo. (Zweig)
La excesiva capacidad de atención es al mismo tiempo y de por sí capacidad de distracción, porque cada objeto atrae fácil y poderosamente la atención y la desvía de los otros, por lo que la atención se divide (…) pero lo excesivo siempre es padre de lo nulo, o se transforma en su contrario. (Leopardi)
El hombre sería omnipotente si pudiera estar desesperado toda la vida, o al menos durante mucho tiempo, es decir, si la desesperación fuese un estado duradero. (Leopardi)
El hábito de la infelicidad e incluso el mero hecho de estar privado habitualmente de placeres y de cosas que halaguen el amor propio, acaba extinguiendo en el alma más existía toda imaginación, toda virtud de sentimiento, toda vida, y actividad y fuerza, y casi toda facultad. (Leopardi)
Un carácter que no confía en sí mismo, desconfiará velozmente en toda otra persona. (Zweig)
El hombre que no se interesa por sí mismo no es capaz de interesarse por nada, porque no hay nada que pueda interesar al hombre como no sea en relación con él mismo, una relación más o menos inmediata y manifiesta, y de cualquier índole que sea. (Leopardi)
Él, que era tan capaz, se ha vuelto incapaz, inútil para sí mismo y para los otros. Cuando el amor propio ha perdido su ressort, la vida está acabada. Al extinguirse la esperanza se extingue toda potencia del alma. Quiero decir al imponerse la desesperación plácida, porque la furiosa estaña henchida de esperanza, o al menos de deseo, y anhela fervientemente la felicidad en el momento mismo en que empuña el hierro o el veneno contra sí misma. (Leopardi)
El hombre que no desea nada para sí mismo y no se ama a sí mismo no es bueno para los otros. Todos los placeres, los dolores, los sentimientos y las acciones que le inspiraban las cosas mencionadas, es decir, la naturaleza y el resto, se referían de una u otra manera a él mismo, y su vivacidad consistía en un reflejo vivo sobre él mismo. (Leopardi)
En la vida de cada ser humano se dan faltas que ya no es posible reparar. (Zweig)
Ahora esa alma, carente ya de fiereza, de misantropía, de rencor, de resentimiento, carente incluso de egoísmo, esa alma que hasta hace muy poco era tan tierna, es insensible a las lágrimas, inaccesible a la compasión. (Leopardi)
La indiferencia verdadera y pacífica hacia sí mismo es indiferencia hacia todo, y por tanto incapacidad de todo, y aniquilamiento de la que, por naturaleza, era la más grande y fecunda de las almas. (Leopardi)
El amor propio que nunca es halagado se aparta inevitablemente de las cosas y de los hombres (por más filántropo y tierno que haya sido), y cuando el hombre se habitúa a no ser nada para sí, tanto en la vida como en el mundo, acaba habituándose a no interesarse por ellos, y cuando todo le resulta indiferente, el más grande de los genios se vuelve estéril e incapaz, incluso de aquello de lo que son muy capaces hasta las almas por naturaleza más pobres, infecundas, secas e ineptas. (Leopardi)
La esperanza es una pasión, un modo de ser, tan inherente al sentimiento de la vida, es decir, a la vida propiamente dicha, e inseparable de ella, como lo son el pensamiento, el amor propio y el deseo de propio bien. Vivo, por tanto tengo esperanzas, es un silogismo muy correcto, salvo cuando no se siente la vida, como por ejemplo en el sueño. (Leopardi)
El hombre no nace para gozar la vida, sino sólo para perpetuar la vida, para transmitirla a otros que serán sus sucesores, para conservarla. Ni él, ni la vida, ni objeto alguno de este mundo es propiamente para él, todo él es para la vida. Espantosa, pero verdadera conclusión y proposición de la metafísica. La existencia no es para el existente, no tiene como finalidad al existente, ni el bien del existente; y si éste encuentra en ella algún bien, es por pura casualidad. (Leopardi)
Lo infinito es parte de nuestra imaginación, de nuestra pequeñez y al mismo tiempo de nuestra soberbia (…) lo infinito es una idea, un sueño, no una realidad (…) lo infinito una cosa carente de límites, no puede existir, no podría ser algo (…) Parece que sólo lo que no existe, la negación del ser, la nada, puede no tener límites, y que, en definitiva, lo infinito viene a coincidir con la nada. Sobre todo parece que la individualidad de la existencia entraña naturalmente alguna limitación, por lo que lo infinito no admite individualidad, y estos dos términos serían contradictorios; por lo tanto no cabría suponer un ente individual que no tuviese límites. (Leopardi)
Más que de un instrumento de construcción la razón es un instrumento de destrucción. (Pierre Bayle)
Cualquiera sea el bien del que goce un ser vivo, éste siempre deseará un bien mayor, porque su amor propio no cesará, y porque ese bien, por grande que sea, siempre será limitado, y su amor propio no puede tener límite. Por amable que sea nuestro estado, os amareis a vos mismo más que a ese estado, y por tanto desearéis un estado mejor. (Leopardi)
El perfeccionamiento de la sociedad, el progreso de la civilización, suponen un beneficio para las masas, pero una pérdida para la individualidad: ésta pierde en fuerza, en valor, en perfección, y por tanto en felicidad. (Leopardi)
…Quien está sin esperanza, quien se ve despreciado por sus conocidos y por todos los que lo rodean, y por tanto privado necesariamente de estima por sí mismo, no puede experimentar placer alguno, no puede vivir en el sentido propio del término: porque ese ser carece verdaderamente del sentimiento de sí mismo en la vida. (Leopardi)
Ninguna ilusión grata, noble y elevada y fuerte puede existir sin la gran ilusión del amor propio, la ilusión de la estima por sí mismo y la esperanza. Si quitáis ésta, todas las otras desaparecerán de inmediato, y entonces sabréis que ésta era la base y el alimento, para no decir la raíz y la madre de todas las otras. (Leopardi)
El instinto es lo mejor del intelecto. (Nietzsche)
Siempre, en la política y en la vida en general, los términos medios y la falta de sinceridad producen mayores daños que las resoluciones enérgicas y cortantes. (Zweig)
Sólo las naturalezas débiles renuncian y olvidan, más las fuertes no se acomodan y desafían en combate hasta el más poderoso destino. (Zweig)
Pero si a un ser humano se le impone, de modo visible la marca, la marca de una desvalorización, este permanente sentimiento de menor valor tiene que debilitarle en forma decisiva o en forma decisiva fortalecerse; tal depresión puede quebrantar su carácter o puede endurecerlo asombrosamente. Caracteres cobardes y flojos se hacen aún más pequeños por medio de tal humillación; como suplicantes y lisonjeadores, se dejan regalar y emplear por los reconocidos como legítimos. Más en las naturalezas robustas, el menosprecio incrementa todas las fuerzas oscuras y cautivas; ya que no les es facilitado, con buena voluntad, el camino directo hacia el poder, aprenderán a crearse el poder por sí mismos. (Zweig)
Siempre, aquellos que afirman de antemano que luchan a favor de Dios, son los hombres menos pacíficos de la tierra; como creen percibir mensajes celestes, tiene sordos los oídos para toda palabra de la humanidad. (Zweig)
En todos los casos la mejor forma de la liberación de una miseria interna es dirigirse hacia lo creador. (Zweig)
Mas ahora, por primera vez, arroja de sí su ambición, como un abrumador vestido, para disponer con plena libertad de su joven cuerpo, de su vida. Por primera vez no escucha ya a los otros, sino únicamente a las pulsaciones de su sangre, a los deseos y a la voluntad de sus sentidos. Y con ello comienza la historia de su vida interna. (Zweig)
Pues corresponde a la esencia de una verdadera pasión el mantenerse siempre en un terreno antianalítico e irracional. (Zweig)
A quien le ha sido asignado un violento corazón no le sirve de mucho que el mundo exterior quiera regalarle dicha y paz. Pues, impetuosamente, desde su interior, vuelve a otorgarse nuevas fatalidades y renovados peligros. (Zweig)
Es propio del modo de ser de toda sensibilidad pletórica el no contar ni economizar, no vacilar ni preguntar: si una naturaleza plena ama, eso significa entrega y dilapidación (…) Sólo un inmenso orgullo puede, en una mujer enamorada, tornarse tan magníficamente en un inmenso rendimiento. (Zweig)
Los caracteres fuertes se convierten en más fuertes mediante un poder acaecido en ellos repentinamente, (pues el poder es su elemento natural), pero los caracteres débiles quedan vencidos bajo su inmerecida fortuna. El triunfo no los hace humildes, sino endiosados, y en su infantil locura confunden un don que les ha cabido en suerte con su propio merecimiento. (Zweig)
Sólo los cobardes e inseguros de sí mismos se atemorizan ante las apariencias de una culpa y proceden con precaución y cálculo. (Zweig)
Pero a quien temerario un peligro superado jamás le hace más prudente, sino siempre todavía más locamente audaz (…) Y nunca un destino crea su sentido y forma según los acontecimientos y accidentes del mundo exterior. Siempre son las leyes innatas y más primitivas las que forman o destruyen la vida. (Zweig)
A Las pasiones, como a las enfermedades, ni se las puede acusar ni disculpar: sólo se las puede describir, con aquel asombro, siempre renovado (al cual se entremezcla suave espanto), que sentimos ante las primitivas fuerzas de lo elemental que llegan tormentosamente, a una explosión, ya en la naturaleza, ya en un ser humano. Las pasiones, en este grado extremo de intensidad, no están sometidas a la capacidad de querer del hombre a quien asaltan; no pertenecen ya, en todas sus manifestaciones y consecuencias, a la esfera de su vida conciente, sino que ocurren por decirlo así, fuera y por encima de él, y más allá de su responsabilidad. Querer juzgar moralmente a un ser humano dominado hasta este punto por una pasión, manifiesta la misma falta de sentido que si se quisiera pedirle cuentas a una tormenta o citar a juicio a un volcán. (Zweig)
Quien sólo una vez es delincuente, el criminal impulsivo, es un ser en general no nacido con capacidad para aquel hecho y, muy rara vez, para sus consecuencias. Actuando exclusivamente bajo el imperio de ardientes impulsos, fija la mirada en la acción que se ha propuesto realizar, lanza toda la posible tensión de sus fuerzas hacia este único y solo objeto: tan pronto como lo ha alcanzado, tan pronto como está realizada la acción, caen por tierras sus energías, vienese abajo su resolución; mientras que, precisamente entonces, el criminal frío, sereno, calculador, emprende con habilidad su lucha con acusadores y jueces. No para la acción, como el delincuente pasional, sino para la defensa, después de la acción, reserva éste la más alta fuerza elástica de sus nervios. (Zweig)
Para los impotentes no hay ninguna compasión. (Zweig)
Siempre, tanto en lo humano como en lo político, la ambigüedad es la forma de proceder más desdichada, pues confunde a las almas y confunde al mundo. (Zweig)
Lo que está pensado de un modo demasiado astuto se realiza mal. (Zweig)
El fin de la política es hacer de algo nada y de nada algo. (Zweig)
Ni la dicha ni la desdicha modifican por completo un carácter. (Zweig)
Pues una de las más notables cualidades de las naturalezas histéricas, o teñidas de histerismo, es no solo su capacidad de mentir de un modo pasmoso, sino también para engañarse a sí mismas. Lo que quieren que sea considerado como verdadero, llega a ser verdad para ellos, y su testimonio puede ser, a veces, la más honrada de todas las mentiras y, por lo tanto, la más peligrosa. (Zweig)
Tenemos por desgracia que reconocer y confesar que un ideal que sólo se propone el bienestar general, jamás puede satisfacer por completo a las masas del pueblo; en los caracteres de tipo medio, también el odio exige el cumplimiento de sus sombríos derechos junto a la pura fuerza del amor, y el provecho personal de cada individuo quiere obtener también, de aquella idea, rápidas ventajas individuales. Para la masa siempre será más accesible que lo abstracto, lo concreto y aprehensible; por ello, en la política, siempre encontrará más fácilmente partidarios todo programa que, en lugar de un ideal, proclame una hostilidad, una oposición bien comprensible y manejable, que se dirija contra otra clase social, otra raza, otra religión, pues con el odio puede encender fácilmente el fanatismo sus criminales llamas. (Zweig-Erasmo)
No ser soberano de nadie, ni súbdito de nadie, éste fue realmente el ideal de la vida de Erasmo. (Zweig)
Raramente los caracteres comprensivos son también los que ejecutan, porque la amplitud de visión paraliza la fuerza de ataque. (Zweig)
…También los que actúan en lo invisible realizan su hazaña. (Zweig)
Sólo ella la estulticia, expendedora de ilusiones, proporciona la felicidad, y todo hombre será tanto más dichoso cuanto más ciegamente dependa de sus pasiones, cuanto más irrazonablemente viva. Pues toda reflexión y todo atormentarse a sí propio oscurece el alma; el placer no está nunca en la claridad y en la prudencia, sino siempre en la embriaguez, en la superabundancia, en estar fuera de sí mismo, en la ilusión; un brote de locura corresponde siempre a toda vida verdadera, y el justo, el clarividente, el que no está sometido a las pasiones no representa, en modo alguno, al hombre normal, sino una especie de monstruosidad. (Zweig)
Sólo aquel que en su vida es acometido por la locura puede en verdad ser llamado hombre. (Erasmo de Rotterdam)
Sólo en la irreflexión es grata la vida. (Sófocles)
La razón no es nunca más que una fuerza reguladora, jamás construye por sí misma una capacidad de creación; más lo verdaderamente fecundo supone siempre una locura. (Zweig)
El artista produce del modo más seguro cuando convierte en materia artística algo que a él le falta, algo que anhela. (Zweig)
En su estimación exagerada de la civilización, los humanistas no comprenden las fuerzas primitivas del mundo de los impulsos, con su indomable violencia, y, su optimismo cultural, convierten en cosa insignificante el espantoso problema, apenas soluble, del odio de las masas, y de las grandes psicosis apasionadas de la humanidad. Sus cálculos son demasiados simples: Para ellos, hay dos capas sociales, una inferior y otra superior; abajo una muchedumbre sin civilizar, ruda y pensionada; arriba, el claro círculo de los educados, de los comprensivos, de los humanos, de los civilizados, y el principal trabajo les parece realizado cuando logran atraer partes cada vez mayores de la capa inferior de los incultos para unirlas a la superior de la cultura. (Zweig)
Los humanistas están tan resueltos a regir el mundo en nombre de la razón, como los príncipes en nombre de la fuerza y la iglesia en el de Cristo. (Zweig)
Una pizca de ridiculez va unida a estos idealistas de cuarto cerrado, como lo va siempre a los reformadores del mundo puramente académicos; almas áridas, todos ellos, bienintencionados, honrados, un poco pedantes, vanos, (…) una pedantería de maestros de escuela. Pero lo que agita al hombre de la calle, lo que rige fundamentalmente en lo profundo de las muchedumbres, eso no lo saben, ni quieren saberlo, y, como permanecen encerrados en sus estancias, su bienintencionada palabra pierde resonancia en la realidad. Por ese apartamiento fatal, por esa carencia de pasión y de popularidad, el humanismo no logró nunca hacer fructificar en la realidad sus ideas más fructíferas. (Zweig)
Es un placer vivir. (Ulrich Von Hutta)
Quien está escogido por el destino para crear de nuevo lo más grande, destruye al mismo tiempo una parte de su propia vida. Cuanto más escrupuloso es, tanto más profundamente siente, en su interior, el corte que ha dado en el orden del mundo. Este es el secreto dolor, hasta el arrepentimiento, de todo gran pensamiento histórico. (Gustavo Freytan)
El artista plasma generalmente lo que no logra vivir. (Zweig)
Todo aquello que tienes te tiene a ti y allí donde mandares, siervo serás. (Grillparzer)
Mi mayor tesoro es no temer la desgracia y ser amo de mí mismo. (Casanova)
La vida podrá ser feliz o infeliz, pero aún así es la única que tiene el hombre, y quien no ama la vida no es digno de vivir. (Jacobo Casanova)
Únicamente el que tiene un solo deseo puede llegar al máximo de la pasión; sólo el concentrarse exclusivamente en una única dirección puede dar el rendimiento completo. Así como, para el músico, la música ha de ser lo importante, como para el poeta lo ha de ser la poesía, para el avaro el dinero, para el sportman el record, así también, para el perfecto erótico ha de ser lo más importante el deseo, la conquista, y la posesión de la mujer; debe entregarse únicamente a esta pasión, sin condiciones, completamente abrazarla, absorberla y encontrarle así el verdadero sentido dentro de lo infinito del mundo. (Zweig)
Por fin hay aquí uno (se dicen con toda intuición las mujeres) para el que nada hay tan importante como nosotras; no uno de tantos que como cosa secundaria, entre sus negocios, apresuradamente, nos desea, sino uno que se precipita hacia nosotras con todo el empuje torrencial y completo de su ser; uno que no ahorra, sino que dilapida, que no titubea, ni tiene por qué elegir. (Zweig)
He amado locamente a las mujeres, pero aún he preferido la libertad. (Casanova)
En el camino de la vida de Goethe o de Byron quedan a tras un sin número de mujeres destrozadas, deshechas, porque aquellas naturalezas intelectuales ponen en tal tensión la espiritualidad femenina, que ellas, las mujeres, al dejar de compartir esa elevada espiritualidad, no encuentran ya su forma terrenal; pero en la vida de Casanova no queda una estela de desgracia, porque el ardor, la pasión de este aventurero no tiene nada de cordial, nada de espiritual. (Zweig)
Porque nuestro mundo ama el record y no aprecia la fuerza intelectual. (Zweig)
Sólo la irreflexión es capaz de aligerar el peso de lo social. (Zweig)
Muy a menudo he hecho cosas en mi vida que me repugnaba hacerlas y que no llegaba a comprender. Es que lo hacia forzado por un poder misterioso, al cual no podía oponer la menor resistencia. (Casanova)
Entonces comprendemos que toda nuestra postura intelectual, todo nuestro esfuerzo moral, ha tenido un aprecio elevado; ello es limitación de toda espontaneidad. Precisamente, el querer fortalecer nuestro ser, nos encerramos entre cuatro paredes para resistir así el huracán del mundo y, con ello, hacemos sólo levantar algo que puede ser presa de la fatalidad que brama por encima de nuestras cabezas. (Zweig)
En el más pequeño fenómeno sicológico vibra el máximo de verdad. (Zweig)
Siempre que tratamos de eternizarnos, de hacernos perdurables y elevarnos por encima del presente, tomamos toda la vitalidad del momento cuando por interna intensidad nos elevamos por encima del tiempo, es siempre a coste del goce de la vida. (Zweig)
Tenemos juicios y prejuicios; llevamos arrastrando detrás de nosotros las pesadas cadenas de la conciencia; somos presas de nosotros mismos y, por eso, nuestra marcha es pesada… (Zweig)
Los hombres célebres nunca son espontáneos en sus confesiones, pues su figura está ya formada en la fantasía o hasta quizá en la realidad de la vida, y por eso se ven forzados, quizá contra su voluntad, a estilizar su confesión, sus memorias, el retrato de sí mismo, poniéndole a tono con la leyenda. Los hombre celebres deben tener, en bien de su gloria, muchas cosas en cuenta: su patria, sus hijos, la moral, el honor, y por eso están atados a su dignidad. (Zweig)
Para la inmortalidad, la moral no es nada: la intensidad lo es todo. (Zweig)
Es feliz al no agradar a nadie, al no poder entrar en ninguna de sus clases, de sus razas, de sus ciudades, de sus patrias; le entusiasma la paradoja de poder caminar con sus propios pies sobre un camino propio en vez de trotar junto con todo el rebaño por el camino del éxito. (Zweg- comenta a Stendhal)
El egotismo de Stendhal, por el contrario, no quiere tomar nada de los otros; con gesto aristocrático, deja que los ansiosos de oro tengan su dinero; que los ambiciosos guarden su colocación o los honores, y los literatos “el bluff” de su gloria; ¡Que sean felices con todo eso! Desde arriba los mira y sonríe despreciativamente cuando doblan sus espaldas y bajan sus cabezas para coger su falso oro, sus oropeles, y se adornan con títulos o dignidades; cuando forman sus grupos o grupitos y se proponen regir el mundo. (Zweig)
¿Quién logra sentirse independiente y pensar independientemente, y quién de aquéllos que se forman una opinión de un libro, de un cuadro, de un suceso aparentemente según su apreciación propia, tiene el valor de arriesgarla contra toda una época, contra todo el mundo? Estamos, inconscientemente, grandemente influidos, más de lo que nos lo confesamos: La atmósfera del tiempo en que vivimos penetra en nuestros pulmones, en las cavidades de nuestro corazón; todos nuestros juicios y modos de ver se frotan continuamente con otros procederes de otra gente y, en este restregar, se gastan las aristas. (Zweig)
Por eso se necesita una energía extraordinaria, un ánimo rebelde -¡Cuán pocos hay!- para oponer a esa opresión de millones de atmósferas la propia voluntad contraria. Mucha fuerza extraordinaria y probada se necesita reunir en un individuo para que éste se pueda defender en su unidad; precisa un exacto conocimiento del mundo, agudeza rápida del espíritu, un desprecio soberano hacia la masa y el rebaño, una despreocupación audaz y amoral y, sobre todo, valor, mucho valor, un valor imperturbable, firme en su silla, en la silla de sus propias convicciones. (Zweig)
Los ensueños han muerto; ahora un frío cálculo, una mejor táctica y práctica de la vida ha venido a sustituir toda la embriaguez, toda la pasión. (Zweig)
…el que está arrebatado no repara en matices, ni en el origen, ni en los límites de su pasión; podrá dejar fluir líricamente, hímnicamente sus éxtasis en lo infinito, en lo inconmensurable, pero nunca los sabrá explicar ni darles un sentido épico. (Zweig)
En el arte como el la vida, confusión es siempre esterilidad. Pues aquel que se enerva en sus quimeras, se echa con los ojos cerrados en el abismo de una pasión; ese sólo logra apagar en la embriaguez del goce la forma más elevada y espiritual del goce mismo, que el conocimiento, la conciencia del placer. Sólo el que mide con precisión una profundidad goza de esa profundidad; sólo aquel que observa la confusión de sus sentimientos puede llegar a ver su belleza. (Zweig)
El arte de los esclavos es el mentir. (Zweig)
Así como la fiebre se descubre por el pequeño movimiento de la columna mercurial, así también, por el pequeño movimiento sintomático, puede leerse los trastornos y movimientos del espíritu, pues la ciencia del espíritu no tiene otro medio para bajar al oscuro misterio más que esas percepciones u observaciones fortuitas. (Zweig)
Todo lo que tiende a una finalidad se fosiliza en esa misma finalidad; todo lo temporal se anquilosa en el tiempo. Las ideas y las teorías son como las sombras de los infiernos homéricos, esquemas sueltos, espejismos amorfos: sólo cuando están embebidas de sangre humana, logran tener voz y forma, y sólo entonces les es dado hablar a la humanidad. (Zweig)
La soledad siempre hace al hombre más desconfiado para los demás y para sí mismo. (Zweig)
Sólo se tiene éxitos con las mujeres cuando no se da más importancia a su conquista que la que se puede dar a una partida de billar. (Zweig)
Sólo la acentuación sentimental impide el olvido. (Zweig)
…él no puede revivir sus pensamientos pasados, sino sus sentimientos. (Zweig)
La vida se va, no te muestres tan descontentadizo con la felicidad que se presenta, date prisa en disfrutar. (Stendhal)
La condesa regreso a Grianta; como su imaginación no embellecía aquel sitio tan hermoso, le pareció desierto. (Stendhal)
¡La juventud, o, a lo menos, la vida activa, volverán a comenzar para mí! (…) pero nunca se producían en ellas esas ilusiones voluntarias que da la cobardía. (Stendhal)
El poder absoluto tiene de cómodo el sacrificarlo todo a los ojos de los pueblos. (Stendhal)
La única pasión que sobreviene a todas las demás no es sino la del dinero, instrumento de la vanidad. (Stendhal)
La única pasión de la marquesa era el miedo, disfrazado de avaricia sórdida: Moriré en un jergón, decía a veces al príncipe a quien exasperaba aquella frase. (Stendhal)
No tiene más que una flaqueza quiere que la quieran. (Stendhal)
En fin, tuvo valor para dar oídos a la razón, la cual le gritaba en balde hacía un mes que cuando la estrella de un amante palidece, ese amante debe viajar. (Stendhal)
Como verdadero enamorado incapaz de guardar secreto. (Stendhal)
Lo real le parecía aún insípido y cenagoso; comprendo que no agrade mirarlo, pero en tal caso no se debe razonar acerca de ello. Ante todo no deben formarse objeciones con los diferentes fragmentos de nuestra ignorancia. (Stendhal)
¿Pero no me dijo mi tía que lo que más falta me hace es aprender a perdonarme? Me comparo continuamente a un modelo perfecto, y que no puede existir. (Stendhal)
La presencia del peligro da inventiva al hombre razonable, como si dijésemos, por encima de sí mismo; al hombre de imaginación le inspira novelerías atrevidas, es cierto, pero a menudo absurdas. (Stendhal)
Querer y no querer, adorar y detestar en un mismo día, no estar contento sino con la inconstancia, despreciar lo que todo el mundo adora; mientras el mundo lo adora, la Fausta tiene esos defectos y muchos más todavía. (Stendhal)
La vanidad herida puede arrastrar muy lejos a un joven rico, y que desde su cuna ha estado siempre rodeado de adulaciones. (Stendhal)
Yo estaba enamorado del amor decía a la duquesa, me he esforzado cuanto he podido para conocerlo; pero según parece, la naturaleza me ha negado un corazón para amar y ponerme melancólico: no puedo elevarme por encima del placer vulgar. (Stendhal)
…y a los ojos de los burgueses, la caricatura cumple las veces de belleza. (Stendhal)
Si con la soledad no alcanzaba la felicidad, a lo menos había logrado evitar las sensaciones demasiados dolorosas. (Stendhal)
¡Con pequeñeces no forma el amor su felicidad! (Stendhal)
El amante piensa más a menudo en llegar junto a su amada, que el marido en guardar a su mujer; el prisionero piensa más a menudo en escaparse, que el carcelero en cerrar su puerta; luego, sean cuales quiera los obstáculos, el amante y el prisionero han de salirse con la suya. (Stendhal)
Dos cualidades principales tenía el carácter de la Duquesa; quería siempre lo que había querido una vez: no volvía a poner en deliberación lo que había de una vez decidido. Citaba a este respecto una frase de su primer esposo, el amable general Pietanera: ¡Que insolencia para conmigo mismo! Decía ¿Por qué debo pensar que hoy tengo más talento que el día en que decidí hacer esto? (Stendhal)
Y como es cierto lo que se dice, que en medio de los bajos intereses pecuniarios, y la frialdad descolorida de los pensamientos vulgares que ocupan nuestra vida, los actos inspirados por una verdadera pasión dejan raramente de producir su efecto, como si una divinidad propicia cuidase de llevarlos de la mano. (Stendhal)
Unas almas que han resultado estar heladas por el egoísmo. (Stendhal)
El hombre que se acerca a la corte compromete su felicidad, si es dichoso, y, en todo caso, hace que su provenir dependa de las intrigas de una camarera. (Stendhal)
El especial dolor que causa en el alma un amor contrariado, es causa de que todo cuanto exige atención y acusión se convierta en horrible carga. (Stendhal)
La mística es la lucidez de la conciencia sin símbolo interpuesto. (Pániker)
Mircea Eliade (El mito del eterno retorno): “¿Qué significa vivir para un hombre perteneciente a las culturas tradicionales? Ante todo, vivir conforme a los arquetipos”. Lo que ocurre es que, para las culturas tradicionales, los arquetipos eran sagrados, en tanto que para las culturas postmodernas, los arquetipos surgen de la publicidad. (Pániker)
Todo hombre creativo, sin él saberlo, es un místico, es decir, alguien que trasciende las realidades. “algo en mí crea decía Mozart. (Pániker)
¿Por qué tomarse la molestia de escribir o de actuar si uno va a quedar engullido por la nada? La respuesta es: porque quien escribe, actúa, crea o, en general, se interesa por las cosas –olvidándose de sí mismo-, no es uno sino lo absoluto que le posee a uno. (Pániker)
Tocad como si no supierais tocar. (Miles Davis)
El ser no es algo estático, sino que es acto, acción. (Pániker)
Lo que sale a la luz ama ocultarse. (Heráclito)
Lo propio de Occidente ha sido el terror a lo infinito, la castración de la conciencia mística, la voluntad de orden. Ya digo que la misma ciencia acaba cobrando conciencia de que lo que llamamos conocimiento es la representación (finita) de una realidad (infinita). (Pániker)
Romántico es la aspiración al infinito. (Schlegel)
La angustia es el terror del espíritu finito ante su propia infinitud. (Kierkegaard)
…los equívocos comienzan cuando este ser eterno queda fosilizado en una mera identidad lógica. Entonces la vida muere. El movimiento es imposible y la eternidad se petrifica en un cementerio lógico. (Pániker)
Pero eso es precisamente la experiencia mística, un salirse de “uno mismo” para acceder a la realidad misma. (Pániker)
La ciencia y la filosofía de nuestro tiempo, en su búsqueda de fundamento absoluto, se han encontrado con la ausencia de fundamento. (Pániker)
Lo místico es ausencia de fundamento (libertad), la otra cara de la paradoja. (Pániker)
Para ir más allá del concepto hay que haber inventado previamente el concepto. Del mismo modo que para ir más allá del ego, hay que haber construido previamente un ego fuerte. (Pániker)
…que la realidad sólo deja de ser “absurda” cuando se contempla con el ojo místico. (Pániker)
Esta captación de la vida y de la muerte es la vivencia de la finitud e, incluso, el sentido de la tragedia. (Pániker)
Hace falta el esfuerzo para conseguir el estado de no esfuerzo. (Pániker)
Lo bello es lo que deleita sin conceptos. (Kant)
Pero todo arte en la medida que es una manifestación de los real (y lo real es lo místico), es esquivo del análisis racional. (Pániker)
Pensamos que lo real nos aburre porque no conseguimos ser reales. (Pániker)
Se habla de ilustración sofística, porque al igual que en la ilustración europea del Siglo XVIII, subyace el intento de criticar, a la luz de la pura razón humana, los mitos, las creencias y las instituciones sociales. (Pániker)
“Respecto a los Dioses me resulta imposible descubrir si existen o no” (Protagoras). Pero si el hombre “es la medida de todas las cosas”, la consecuencia es que los dioses existen para los que creen e ellos, y no existen para quienes no creen en ellos. (Pániker)
La vergüenza es el reconocimiento del hecho que soy como el otro me ve. (Sartre)
He sentido el viento del ala de la locura. (Baudeliere)
Al entregarse a la vida de su ciudad, el griego se identificaba con la humanidad entera. (Pániker)
Que constituye el milagro Griego, procede, en primer lugar, de un formidable incremento de la comunicación interhumana, de la comunicación libre. (Pániker)
El hombre social está siempre fuera de sí; no sabe vivir más que en la opinión de los demás…sólo del juicio ajeno obtiene el sentimiento de su propia existencia. (Rousseau)
El bien supremo del mortal es la salud; el segundo es la hermosura del cuerpo, el tercero, una fortuna adquirida sin mácula, el cuarto, disfrutar entre amigos del esplendor de la juventud. (Canción Báquica-Pániker)
Berson consideraba la mediación conceptual como un falseamiento de la verdadera realidad, y trataba de encontrar en la intuición ese contacto inmediato para el cual los conceptos son impotentes. (Pániker)
Lo inexpresable se muestra a sí mismo. (Wittgenstein)
Todo héroe es fundador, pero lo que funda es precisamente a sí mismo. El punto de vista del héroe es el origen de la acción, el instante irrepetible en que –cada vez como si fuera la primera vez- hay que tomar partido y jugarse la vida. (Pániker)
El animal humano se tranquiliza cuando ha reducido lo real a ciertos esquemas inteligibles, siendo el primer exorcismo la hipótesis gratuita de que nuestra manera de entender lo inteligible es la única. (Pániker)
Tiempo es sinónimo de angustia. (Kierkegaard)
En las sociedades más primitivas, la ansiedad y el desorden se neutralizan por efecto de lo imaginario, lo simbólico, las prácticas rituales. (Pániker)
Ninguna ley eterna rige al mundo, sino al contrario: Porque es el mundo, en su proceso de autocreación, el que genera leyes que parecen eternas. (Pániker)
Es la misma razón la que enseña que el reino de la pura armonía es un contrasentido. (Víctor Gómez Pin)
Como lo expuso Nietzsche, el animal humano es capaz de soportarlo todo siempre que encuentra un porqué. (Pániker)
El carácter es el destino. (Heráclito)
Todos los hombre son, pública o privadamente, enemigos de todos los demás, y cada uno también enemigo de sí mismo. (Leyes de Platón)
El Budismo Zen enseña que la mayoría de los hombres sufren a causa de los esfuerzos que hacen por no sufrir. (Pániker)
Es la sumisión al destino, el dominio de uno mismo, la conciencia de los límites. (Pániker)
El héroe comete el “pecado” de atreverse a ser (…) ser por sí mismo, asumiendo el destino propio, oponiéndose a la necesidad, cualquiera que sea la consecuencia, (…) puesto que de todos modos vamos a morir, muramos habiendo realmente vivido. (Pániker)
Las acciones se hacen siempre pensando en una finalidad (nunca por el placer de sí mismas), y así sucesivamente. Todo lo cual tendrá consecuencias, a la vez fecundas y nefastas. Particularmente nefasta será como digo, la generalización del principio de finalidad, la separación entre los medios y los fines, un asfixiante sentido jurídico de la existencia. (Pániker)
La completa racionalización de lo real es imposible. (Pániker)
Quien no hace nada, no puede hacer nada noble. (Pániker)
Es el deseo de recuperar la hondura sintiente del cerebro antiguo. (Pániker)
La lejanía del origen produce un irreductible sentimiento de nostalgia. Nostalgia de no se sabe qué. (Pániker)
El primer problema de nuestra existencia es conseguir la ruptura de un manto razonable que está ahí y que no te deja sentir. (Enrique Guillén)
El carácter genial no es irresponsable de sus sufrimientos, porque la misión que le fue adjudicada le hace aspirar místicamente a esta prueba del fuego para que sea extraída de él su fuerza postrera; la misma que la tempestad a la gaviota, su poderoso destino lo arrastra cada vez con mayor poderío y más hacia lo alto. Por el contrario, el carácter medio está destinado, por su natural, a una pacífica forma de vida; no quiere, no necesita ninguna gran impresión, preferiría vivir tranquilamente y en la oscuridad, al abrigo de los vientos y con un destino de mesurada intensidad; por eso se defiende, por eso se espanta, por eso huye, cuando una mano invisible lo lanza hacia la agitación. (Zweig)
Pero la fuerza creadora no va nunca unida sino a aquel hombre que está lleno de vida. (Zweig)
En esta corte preciosa y anticuada, no se vive para vivir, sino únicamente para representar, y cuanto más alta la categoría de un personaje, más son las prescripciones que tiene que cumplir. (Zweig)
Lo cómico apunta a la inteligencia pura. (Alfred Stern)
Tan pronto una fuerza llega a ser conciente de sí misma, siente el afán de ponerse a prueba. (Zweig)
Piel de elefante.
No importa lo que hagas, no hay nada que puedas hacer para que la gente te entienda. (Kurt Cobain)
Es preferible quemarse que apagarse lentamente. (Kurt Cobain)
…Un matrimonio completamente feliz, porque, para que se produzcan tiranteces, es necesario que haya en ambos lados cierta fuerza de carácter; la voluntad tiene que chocar con otra voluntad, la dureza contra la dureza. (Zweig)
A cada cual solo le hiere el destino del que no supo hacerse dueño; toda derrota encierra en sí una significación y una c
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Libreta de Anotaciones Parte III |
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Libreta de Anotaciones Parte II |
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Libreta de anotaciones para la novela |
En esta Libreta Enrique Guillén deja por escrito frases, pasajes, extracto de biografías, reflexiones tanto de novelistas, filósofos y poetas, como del propio escritor.
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